Perro con un collar

Un hombre en la región rusa de Volgofrad está siendo investigado por la policía local por poseer tecnología ilegal para espiar, al haber intentado vender un collar de perro equipado con un chip de geolocalización y un aparato de grabación escondido.

El realizar actos de espionaje es un delito que está contemplado en el Artículo 138.1 del Código Penal de Rusia y dentro del tipo se incluye la sola posesión de aparatos de grabación ocultos, considerados de espionaje. Se trata de una actividad sancionada con hasta cuatro años de prisión.

El sujeto que es investigado y, según últimas noticias, detenido, dijo que compró el collar en línea de un sitio ubicado en China. Intentó venderlo en su localidad anunciándolo en red y fue así como llamó la atención de la policía, quienes armaron el típico operativo del policía encubierto de comprador para atrapar en flagrancia al presunto delincuente.

Es interesante señalar que la comisión de este mismo delito se añadió recientemente a las acusaciones que se han presentado en contra de Ruslan Sokolovsky, un youtuber residente en Ekaterimburgo, detenido conforme con una ley que sanciona insultar los sentimientos religiosos, por haberse grabado jugando Pokemon Go adentro de una iglesia.

En la investigación del delito de insultar los sentimientos religiosos, la policía realizó un cateo en su domicilio y encontraron una pluma con una grabadora oculta y por eso añadieron a los cargos el delito de espionaje.

Los rusos no han podido terminar de dejar atrás a un estado represor y se siguen ratificando leyes que los mantienen bajo un férreo control estatal, y si no, preguntemos al misionero estadounidense o al maestro de yoga que están siendo procesados por practicar una actividad misionera.

Más información themoscowtimes.com

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