Tapetes de yoga

Con fundamento en una serie de reformas aprobadas el año pasado, conocidas como las leyes Yarovaya, el próximo 18 de enero iniciará el proceso en contra de Dmitry Ugai, un profesor de yoga, acusado de haberse involucrado en una “actividad misionera”.

Las leyes Yarovaya, llamadas así por la legisladora que las impulsó, reformaron varias leyes con el objetivo de combatir el terrorismo llegando a abarcar cuestiones religiosas para, supuestamente, combatir el yihadismo. Sin embargo, hasta el momento estas reformas han sido usadas en contra de quienes practiquen alguna religión fuera de las cuatro oficiales de la Federación Rusa: cristianismo, judaísmo, islam y budismo.

Estas leyes “están tan mal formuladas que cualquier persona que públicamente se involucre o hable sobre una religión no registrada, puede encontrarse en una situación en la que sea calificado de estar involucrado en una actividad misionaria”, declaró al Moscow Times, Alexander Verkhovsky, director de la ONG SOVA Center.

Para los seguidores del yoga, y en general, para los librepensadores de Rusia, el que Dmitry Ugai esté sujeto a proceso pone en tela de juicio la libertad de pensamiento y creencia en Rusia.

Dmitry Ugai fue detenido el pasado mes de octubre mientras daba una charla a un grupo de practicantes de yoga en el marco de un festival en San Petersburgo. Ha declarado que previo a su charla consultó con su abogado para evitar caer en alguna estipulación de la ley que pudiera llevarlo a la situación en que se encuentra. Incluso dice que antes de la plática dijo a sus oyentes que solo iba a hablar de “ciencia popular” y que su charla sería “puramente educativa”. Sin embargo, durante la misma dijo que el yoga “es más que una serie de ejercicio interesantes” y que encuentra sus raíces en la religión.

Si bien Ugai se reconoce como hinduista, ha sostenido que no habló a nombre de ninguna religión ni de ninguna institución, por lo que se declara inocente del delito de ejercer una actividad misionera.

A lo anterior, su abogado Sergei Latyshevsky agrega que, aunado a su detención, durante el proceso se han presentado numerosas irregularidades, entre ellos el que le hubieran querido hacer firmar una hoja en blanco como confesión, a lo que su defendido se negó.

De ser encontrado culpable Dmitry Ugai podría ser condenado al pago de una multa de hasta 50,000 rublos, equivalentes a unos US$830. Pero no se trata del importe de la multa sino de los alcances que se le ha querido dar a la legislación aprobada, desconfiando de grupos que practican ejercicios espirituales no tradicionales y que, dentro de la ignorancia de algunas autoridades, se han hasta calificado como de “nuevas sectas”.

En respuesta a esto, Sergei Repin, presidente de la Federación Rusa de Yoga, ha dicho que el caso contra Ugai es poco más que “una provocación” de las autoridades rusas. “El yoga ha existido por 2,000 años y ha sobrevivido sin importar las leyes”.

Rusia no es el único país que parecer ir tras la práctica del yoga como ejercicio espiritual. En septiembre de 2015, en Turquía, la Federación de Deportes para Todos emitió una directiva que prohíbe los símbolos religiosos en los centros donde se practica yoga para prevenir actos de predicación o divulgación religiosa.

Así, en los centros de yoga se prohibieron imágenes del Buda, mantras, música religiosa e incluso incienso por tratarse de actos que podrían ser considerados violatorios a la disposición y que podrían implicar a la clausura del centro.

Es cierto, la práctica del yoga se ha puesto de moda, pero se trata de una disciplina enraizada en el hinduismo, una religión mucho más antigua que el cristianismo. Y recordemos que el cristianismo mismo nació como “una actividad misionera”.

Más información themoscowtimes.com

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