Ante un tribunal de Berlín, Alemania, una mujer de 52 años de edad y sus vecinos del departamento de arriba, llegaron a un acuerdo para que el último cigarro que ella pueda fumar en el balcón sea a las 8 de la noche. Contrariar este acuerdo podría equivaler a una multa de hasta 250,000 euros o seis meses de prisión.
El caso fue puesto a la atención judicial por los vecinos de esta mujer, identificada como Uta F., quienes argumentaron molestia por el humo de los cigarros que ella fuma ocasionalmente en el balcón de su departamento en el tercer piso de un edificio localizado en el barrio de Hellersdorf.
Ante el tribunal, Uta F., aseguró que no es fumadora frecuente y que a veces fuma un cigarro por la noche si bebe una copa de vino o si no puede dormir. Sin embargo, se comprometió a deshacerse de ese hábito, por lo menos en el balcón de su casa, entre las 8 de la noche y las 6 de la mañana del día siguiente.
Acordados los detalles, el juez emitió la sentencia y al haber accedido a los términos, es poco probable que ella apele la decisión.
Pese a que hay quienes opinan que esta sentencia invade los derechos de los fumadores al prohibirles hacerlo en sus propias casas, la decisión se fundamenta en una decisión tomada en 2015 por la Corte Federal de Alemania, Bundesgerichtshof, BGH, máxima instancia en asuntos civiles y penales, que concluyó que es legítimo limitar el acceso en los balcones de edificios residenciales para fumar pues el humo es una “molestia sustancial” para los vecinos.
Este caso fue llevado a tribunales por una pareja de Potsdam, en el estado de Brandemburgo, bajo el argumento de que los humos ascendentes de los cigarros se impregnaron en su sala llenándola con su desagradable olor a tabaco, habiéndola arruinado.
Habiendo tomado su decisión, la Corte Federal regresó el caso al tribunal de Potsdam para que fijara el horario para fumar en el balcón, pero eventualmente el caso fue retirado debido a que la esposa del departamento de fumadores, falleció.
Si bien estos dos casos se refieren a fumar en un balcón, que no es precisamente área pública pero que es abierta, en otro caso el fallo fue diferente al evitar el desalojo del “segundo alemán más fumador” al que querían desalojar del departamento que ha rentado durante los últimos 40 años, precisamente por fumar. En este caso no se encontró evidencia suficiente de que fumar le impidiera cumplir con sus obligaciones de inquilino.
Sobre el fallo de esta semana, se pronunció Holger Krestel del Partido Libre Democrático, FDP, quien dijo que con este fallo solo podía mover la cabeza.
“Prohibir a una fumadora ocasional fumar un cigarrillo por la tarde en su propio balcón, constituye una gran invasión a su esfera personal”.
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