Horca

 

Sentenciaron en Pakistán a una mujer de 26 años por transmitir material blasfemo vía WhatsApp

El 19 de enero un tribunal en Pakistán sentenció a morir por la horca a una mujer de 26 años, Aneeqa Ateeq, por blasfemia por haber enviado mensajes y una caricatura del Profeta Mahoma vía WhatsApp a un conocido.

El delito de blasfemia está previsto en el código penal de Pakistán, país mayoritariamente musulmán: “Quien profane el sagrado nombre del Santo Profeta Mahoma (la paz esté con él), será castigado con la muerte o cadena perpetua y también será sujeto de multa”.

Pese a que varias personas han sido sentenciadas a morir en la horca, estas sentencias no se han ejecutado. Quizá el caso que más trascendencia tuvo en años recientes fue el de Asia Bibi, una cristiana acusada de blasfemia, condenada a la muerte y que tras haber estado ocho años en prisión fue puesta en libertad, pero tuvo que huir del país como años antes tuvo que hacer el abogado que la defendió.

El caso de Asia Bibi expone muy bien la situación en Pakistán sobre la blasfemia, pues el tipo penal ha sido usado para deshacerse de enemigos u opositores bajo falsas declaraciones y genera tanta pasión en los habitantes que turbas de personas han llegado a matar a los presuntos culpables de blasfemar.

Incluso un gobernador fue asesinado por sugerir que el tipo penal debía ser revisado.

En el caso de la semana pasada, Aneeqa Ateeq, fue arrestada en mayo de 2020 por publicar “material blasfemo” en su estatus de WhatsApp, según obra en el expediente. Cuando un amigo le pidió que lo cambiara, ella no lo hizo y en su lugar le envió una caricatura del Profeta Mahoma, lo que está prohibido en el islam.

La sentencia en la que la joven de 26 años fue condenada a “ser colgada del cuello hasta la muerte” y a 20 años de prisión, fue dictada en la ciudad de Rawalpindi.

Según la Comisión de Libertad Religiosa Internacional de los Estados Unidos, actualmente hay unas 80 personas en prisiones pakistaníes, condenadas por blasfemia y sentenciadas a cadena perpetua o a la muerte. Son muchos más los que no han tenido siquiera acceso a un debido proceso, como el gerente de una fábrica, originario de Sri Lanka, que en diciembre, acusado de blasfemia, fue golpeado hasta la muerte por una violenta turba que luego prendió fuego a su cuerpo.

De las acusaciones de blasfemia nadie ha quedado exento e incluso se han presentado cargos en contra de menores de edad y de personas con Síndrome de Down.

Más información thehindu.com

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