En enero pasado, Malik Mumtaz Hussein Qadri, asesinó al gobernador de Punjab, Salman Tasser, por oponerse a sus declaraciones en el sentido de que se debían revisar las leyes en Pakistán sobre la blasfemia.

 

Este homicidio fue el punto climático de una grave discusión en Pakistán generada por la sentencia a pena de muerte de Asia Bibi, una mujer cristiana que fue acusada de blasfemar contra el Profeta Mahoma y que fue ampliamente criticada por diversas organizaciones de derechos humanos así como gobiernos.

 

Malik Mumtaz Hussein Qadri, el homicida, dijo sentirse orgulloso de sus actos porque así defendía al Islam y con ello se provocó una división en el país entre los extremistas que defienden la pena de muerte por blasfemia, legislada en 1986, y quienes abogan por una reducción de la pena.

 

Qadri, quien era guardaespaldas de su víctima, fue encontrado culpable de homicidio del gobernador y recibió una sentencia de pena de muerte, lo que generó nuevamente protestas entre los extremistas.

 

Han corrido rumores de que el juez que sentenció a Qadri, Pervez Ali Shah, tuvo que huir de Pakistán con su familia debido a las amenazas de muerte que ha recibido por la sentencia que dictó a Qadri, y que buscó refugio en Arabia Saudita.

 

El poder judicial pakistaní negó esos rumores y señaló que el juez Pervez Ali Shah pidió una licencia por vacaciones y que se separó temporalmente del cargo, pero el fiscal del caso de Qadri, encargado de llevar la acusación, sostiene que el mismo gobierno lo sacó del país a fin de salvaguardar su vida y la de su familia.

 

De acuerdo con el corresponsal de la BBC el caso del juez Shah es una llamada de atención para los demás jueces que pretenden acabar con el extremismo en Pakistán dictando sentencias en su contra. Una manera de menoscabar la independencia judicial.

 

 

Más información BBC

 

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