Representación simbólica del islam

En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, la Suprema Corte de Pakistán en Islamabad rindió su veredicto según el cual se absuelve a Asia Bibi, en prisión desde 2010, del delito de blasfemia.

El caso de Asia Bibi, una mujer cristiana, madre de cuatro hijos, fue puesto en la mira internacional por el papa Benedicto XVI.

Según sus acusadores, Asia Bibi, nacida en 1971, dijo que el Corán, libro sagrado del islam, era una falsedad y que el profeta Mahoma había permanecido en cama un mes antes de su muerte porque tenía gusanos en sus oídos y boca, además de que había contraído un último matrimonio por dinero.

Las presuntas palabras fueron dichas ante un grupo de mujeres. Presentada la acusación por las ofensas al Profeta Mahoma, Asia Bibi fue perseguida y golpeada y, estando bajo amenaza de una turba, confesó haber blasfemado.

El delito de blasfemia está previsto en el código penal de Pakistán: “Quien profane el sagrado nombre del Santo Profeta Mahoma (la paz esté con él), será castigado con la muerte o cadena perpetua y también será sujeto de multa”.

Presentada ante los tribunales, Asia Bibi fue la primera mujer en haber sido condenada a pena de muerte por blasfemia.

El caso fue apelado hasta que llegó a la máxima instancia la que ha determinado este miércoles que la fiscalía no probó suficientemente su caso más allá de la duda razonable y que la confesión de la acusada fue obtenida frente a una turba que amenazaba con matarla.

La sentencia finalizó citando un texto del Hadiz, agrupación de dichos del Profeta Mahoma, que pide que se trate amablemente a los no musulmanes.

Tras leer la sentencia, el presidente de la Suprema Corte, magistrado Saqib Nisar, dijo que Asia Bibi podía abandonar la cárcel en la ciudad de Sheikupura, cerca de Lahore, si no era requerida en otro caso judicial.

Entrevistado por la BBC, el abogado de Asia Bibi se dijo feliz por la decisión, pero declaró que temía por la seguridad de él y de su representada. Un temor fundado por las múltiples manifestaciones de ciudadanos musulmanes en varias ciudades pakistanís que aguardaban el fallo.

Si bien no se ha ejecutado a nadie en Pakistán por blasfemia, quienes son acusados de este delito suelen ser perseguidos y muchas veces asesinados. Tal es el caso de Salman Tasser quien siendo gobernador de Punjab fue asesinado por declarar que se debían revisar las leyes en Pakistán sobre la blasfemia. Su homicida, Malik Mumtaz Hussein Qadri, fue sentenciado y ejecutado, pero incluso el juez que dictó la sentencia tuvo que huir del país pues Mumatz Qadri se ha convertido en una figura de culto.

Durante los ocho años que duró se encarcelamiento, Asia Bibi estuvo en confinamiento en solitario. Ahora, una vez libre, es poco probable que pueda seguir viviendo en Pakistán pues su seguridad está amenazada.

Más información bbc.com

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