Parlamento australiano

 

Ordenan a activista a pagar a ministro de defensa australiano una compensación por haberlo difamado con un tuit

En una decisión que tan pronto como fue publicada generó polémica, se falló en Australia a favor del ministro de la defensa que demandó a un activista de los derechos de los migrantes por el contenido de un tuit.

La demanda fue presentada en abril por Peter Dutton, ministro de la Defensa de Australia en contra del activista de los derechos de los refugiados e inmigrantes, Shane Bazzi, por el contenido de un mensaje en Twitter en que lo llamó “apologista de la violación”.

El tuit fue escrito en medio de la polémica que rodeó al gobierno australiano por los abusos sexuales cometidos a mujeres dentro de las mismas paredes del Parlamento. La revelación de estos abusos inició con la acusación presentada por Britanny Higgins que formaba parte del staff de la anterior ministra de la Defensa y senadora australiana Linda Reynolds.

Britanny Higgings dijo haber sido violada por un colega en la oficina de la senadora. A estas acusaciones y otras semejantes, los integrantes del actual gobierno australiano respondieron muy mal a consecuencia de lo que Peter Dutton sustituyó en el cargo a Linda Reynolds quien reaccionó a la acusación llamando a Britanny Higgins mentirosa.

Shane Bazzi escribió su tuit vinculando a un artículo publicado por el diario The Guardian en 2019 en el que Dutton aseguró que algunas mujeres de Nauru “han dicho que han sido violadas y vienen a Australia buscando un aborto porque no pueden abortar en Nauru”, sugiriendo que “intentaban” esto como una medida para asegurar una transferencia por razones médicas a Australia.

“Peter Dutton es un apologista de la violación”, escribió Bazzi en un mensaje que luego borró.

En el proceso por difamación que siguió a este mensaje, Peter Dutton declaró que se sintió “profundamente ofendido”.

"Obviamente, como ministro de Inmigración o Asuntos Internos, es un trabajo difícil y hay muchos defensores y mucha pasión en el espacio donde la gente hace comentarios que son falsos y no verdaderos, ofensivos, profanos", dijo Dutton en el tribunal. "Esto fue más allá de eso y fue en contra de lo que soy, mis creencias".

La defensa de Bazzi se fundó en la opinión honesta, una defensa que exige que quien hace la publicación controvertida muestre que los dichos difamatorios se expresaron como una opinión, no como un hecho, sobre un asunto de interés público y que la opinión está “basada en material adecuado”.

El juez Richard White concluyó que Bazzi no demostró suficientemente que su escrito hubiera sido una opinión honesta y lo condenó a pagar a Dutton 35,000 dólares australianos, 25,162 dólares estadunidenses.

"La descripción del señor Bazzi del señor Dutton como una persona que excusa la violación fue sin duda una difamación grave, particularmente teniendo en cuenta el cargo ministerial que ocupaba el señor Dutton en ese momento", dijo el juez White, agregando que “es comprensible” que la declaración se hubiera encontrado ofensiva e hiriente.

Sin embargo, negó la pretensión de Dutton al pago de daños agravados porque el mensaje “no fue publicado en ningún medio de comunicación convencional y fue publicado a un relativo pequeño grupo de personas”, además de que fue borrado poco después, sin indicios de que el político se hubiera visto afectado “en sus actividades políticas o ministeriales del día a día, ni en sus relaciones con otras personas”.

La decisión ha generado mucha polémica porque cada vez más el gobierno conservador está usando la ley que sanciona la difamación para callar el discurso que no les resulta agradable. Este caso, sin embargo, es excepcional porque no fue dirigido a otro político, sino a un ciudadano corriente, semejante a lo que hacía Rafael Correa en Ecuador con el delito de ofensas.

“Es coherente con la tendencia de que este gobierno se satisface en adoptar un enfoque muy duro del discurso en línea que no le gusta", declaró Michael Douglas, académico de la facultad de Derecho de la Universidad de Western Australia. "Casos como estos son una advertencia de que, a menos que algo cambie, veremos más y más casos como este, y todos los australianos deberían actuar con cuidado antes de hacer un retuit de citas y mencionar a un político", agregó.

En dictaduras y en “democracias” como la australiana, se va notando cada vez más esta tendencia a la represión.

Más información smh.com.au /nytimes.com

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