El pasado domingo por la tarde fue puesto en libertad Javier Gonovez, tuitero ecuatoriano que fue detenido el  jueves anterior por haber proferido en esa red social amenazas contra el presidente de Ecuador, Rafael Correa.

 

Genovez fue detenido a instancias de la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada Transnacional e Internacional dentro del proceso de indagación que se inició por disposición del presidente Correa al ministro del Interior sobre la cuenta de Javier Genovez en Twitter.

 

"Ave César, los que te vamos a matar! Ave mashi Rafael, los que te vamos a matar te estamos saludando!" fue el menaje que Javier Genovez escribió y por el que fue detenido.

 

Genovez reconoce que fue un error escribir ese mensaje: "Quiero pedirle disculpas públicamente al señor presidente; espero que él las haga extensivas, fue un exabrupto, un error por parte mía", y es que pese a que se dispuso su libertad preventiva, la indagatoria sigue y él continúa sujeto a proceso.

 

Amenazar al presidente es un delito porque se atenta contra la seguridad nacional, pero en Ecuador también es delito ofender al presidente y a los funcionarios públicos por lo que numerosas personas han sido detenidas por incurrir en este delito, ya sea por haber hecho gestos hacia el presidente, por haberlo llamado ladrón o incluso por haber hecho una seña de “no” con referencia a un referéndum que convocó en el pasado, por lo que las ofensas han llegado a ser consideradas como personales cuando se expresa un desacuerdo o desavenencia con su forma de pensar.

 

Criminalizar las ofensas a la autoridad es una disposición que no es considerada democrática razón por la que la gran mayoría de estados no tipifica este delito, aunque quizá muchos mandatarios querrían verla plasmada en su codificación penal.

 

Uno de ellos podría ser el gobernador del estado de Kansas, en Estados Unidos que se vio envuelto en una penoso discusión con una adolescente que escribió en su cuenta de Twitter, entre sus comentarios sobre la película de Crepúsculo, que el gobernador “apestaba” después de haberlo escuchado en algún discurso público.

 

Para la oficina del gobernador el tono de la adolescente fue irrespetuoso, y vía el distrito escolar y el director de la escuela se le exigió a la adolescente, Emma Sullivan, una disculpa al gobernador Sam Brownback, a lo que ella se negó.

 

Después de que el asunto llegó a medios nacionales, fue el gobernador quien tuvo que disculparse con la adolescente y reiterarle que su libertad de expresión quedaba protegida, como el “valioso tesoro” que es. Si viviera en Ecuador…

 

 

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