Finalmente se conoce el paradero de Paul Watson, fundador de la organización ambientalista protectora de ballenas, Sea Shepherd.

 

Después de 15 meses en fuga, Watson se presentó en una audiencia ante la Corte de Apelaciones del 9° Circuito de los Estados Unidos, ubicada en Seatle, para responder por el incumplimiento de una orden de restricción emitida en diciembre del año pasado por esa Corte.

 

Se trata de la orden girada a la asociación conservacionista Sea Shepherd por la cual prohibieron a sus embarcaciones acercarse a menos de 500 yardas de barcos balleneros japoneses, incluidos los del Instituto Japonés de Investigación de Cetáceos.

 

De acuerdo con esta orden, las embarcaciones de Sea Shepherd tienen prohibido también navegar de tal manera que ponga en riesgo la seguridad de la navegación de alguna de las embarcaciones de los demandantes japoneses.

 

La orden no fue cumplida pues puntualmente las embarcaciones de la organización zarparon desde Australia en diciembre del año pasado para evitar que los balleneros japoneses cazaran ballenas en los mares del sur, una empresa que si bien tuvo altos costos económicos, reportó ganancias pues Japón declaró un mal año de pesca de ballenas.

 

La organización Sea Shepherd sostiene ante la corte estadounidense que no violaron la orden de restricción puesto que la campaña iniciada en diciembre pasado en contra de los balleneros japoneses no fue efectuada por ellos, sino por su “prima”, Sea Shepherd of Australia Limited, organización que insiste en que ellos no estaban incluidos en la orden de restricción emitida.

 

Sobre este particular el martes testificó Jeff Hansen, director de Sea Shepherd de Australia quien dijo que su organización no se coordinó con la organización estadounidense después de que se emitiera la orden, agregando que, “con el debido respeto”, él no cree que las cortes de los Estados Unidos tengan jurisdicción en aguas internacionales.

 

Japón tendría que acudir ante los tribunales australianos para solicitar la orden de restricción contra sus barcos, pero es poco probable que en ese país proceda una orden de este tipo pues Australia ha demandado a Japón ante la Corte Internacional de Justicia para evitar que siga pescando en el Antártico, demanda a la que se ha sumado Nueva Zelanda.

 

La controversia fue llevada en 2010 ante la Corte Internacional de Justicia por Australia quien acusa a Japón de estar violando la Convención Internacional sobre la Cacería de Ballenas. Lo anterior porque con la finalidad de seguir cazando sin incumplir la prohibición a la cacería de ballenas impuesta en 1986, Japón argumentó que la cacería que hace es con fines de investigación y argumenta que tiene el derecho de monitorear el impacto de las ballenas en su industria pesquera, de acuerdo a lo que quedó establecido en el Artículo VIII de la referida Convención.

 

Por lo que respecta a Paul Watson, él ha declarado que para atender estos asuntos legales no piensa unirse a la campaña contra los balleneros japoneses que iniciará como cada año, el próximo 1° de diciembre zarpando de Australia.

 

 

Más información Japan Daily Press

 

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