La temporada de caza de ballenas está por llegar a su fin. Para los japoneses se trató de una mala temporada habiendo llegado a un bajo récord de pesca, pero para los activistas como un logro en sus campañas en contra de los balleneros japoneses en el Océano Pacífico.
El ministro de agricultura, silvicultura y pesca de Japón, Yoshimasa Hayashi, anunció el pasado viernes que los balleneros japoneses habían capturado 103 ballenas rorcual o minke común y ninguna ballena de aleta, siendo el total más bajo desde que la cacería de ballenas por motivos de investigación científica empezó en 1987.
El ministro anunció que de los 48 días de temporada de caza, los balleneros japoneses dedicaron 21 días a esquivar a los activistas del Sea Shepherd y a repeler sus ataques. De estos ataques tres embarcaciones del Sea Shepherd terminaron con daños materiales por más de un millón de dólares.
Los enfrentamientos entre los balleneros japoneses y los activistas no solo se dieron en mar abierto, sino en los tribunales, donde demandan han ido y venido en Estados Unidos y en Holanda.
Así, al inicio de la temporada, los japoneses lograron que la Corte de Apelaciones del 9° Circuito emitiera una orden en la prohibía a las embarcaciones del Sea Shepherd navegar a menos de 500 yardas de la embarcaciones balleneras japonesas. La orden no solo fue incumplida, sino que la organización ambientalista solicitó a la Suprema Corte de los Estados Unidos que la levantara.
Pero además, a raíz de enfrentamientos entre ambos bandos en febrero pasado, el Sea Shepherd interpuso en un tribunal en Holanda una demanda en contra del barco japonés Nisshin Maru y su capitán Tomoyuki Ogawa por actos de piratería y de violencia, destrucción e intento de homicidio.
Los balleneros japoneses no solo enfrentan a la organización Sea Shepherd en su cacería de ballenas que realizan legalmente como si fuera parte de investigación científica. Australia llevó a Japón ante la Corte Internacional de Justicia por incumplimiento de los tratados internacionales en la materia y ya Nueva Zelanda se unió a la demanda para evitar que en futuro la cacería de ballenas continúe en el Pacífico Sur.
Por lo anterior el ministro del medio ambiente de Australia, Tony Burke, sobre el bajo récord de pesca de los japoneses declaró que su posición era clara: “se trata de 103 ballenas de más” y confirmó la demanda de su país ante la Corte Internacional de Justicia.
El gobierno japonés justifica la cacería de ballenas en que la ballena es un alimento culturalmente importante para los japoneses. Un alimento que, sin embargo, no será accesible a toda la población no solo por la cantidad sino por los altos precios que este año llegará a alcanzar.
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