La Corte de Apelaciones del 9° Circuito de los Estados Unidos emitió una orden a la asociación conservacionista Sea Shepherd por la cual prohíben a sus embarcaciones acercarse a menos de 500 yardas de barcos balleneros japoneses, incluidos los del Instituto Japonés de Investigación de Cetáceos.

 

La orden se emitió en tanto la Corte resuelve el caso presentado por empresas balleneras japonesas en contra de la asociación Sea Shepherd cuya misión en los últimos ocho años de salvar a las ballenas los ha llevado a violentos enfrentamientos con las embarcaciones japonesas.

 

De acuerdo con esta orden, las embarcaciones de Sea Shepherd tienen prohibido también navegar de tal manera que ponga en riesgo la seguridad de la navegación de alguna de las embarcaciones de los demandantes japoneses.

 

Se trata de una disposición que el abogado de Sea Shepherd declaró desde Oregón, Estados Unidos, donde se encuentra el domicilio legal de la agrupación, que será apelada.

 

Mientras, en el sitio web de Sea Shepherd se podía leer que esa orden judicial “era el primer disparo de la temporada” por los balleneros japoneses, para luego desafiar la orden judicial: “Es una situación compleja en la que una corte de los Estados Unidos emite una prohibición contra embarcaciones holandesas y australianas con tripulación internacional, operando fuera de Australia y Nueva Zelanda en aguas internacionales.”

 

En ese mismo comunicado declaran que en su decisión, “la corte ha ignorado el hecho de que los balleneros japoneses están en desacato de una orden judicial de la Corte Federal Australiana y que la caza de ballenas ocurre en el Santuario de Ballenas del Océano Antártico”.

 

A bordo de una de las embarcaciones de Sea Shepherd se encuentra uno de los fundadores de la agrupación, Paul Watson, quien es requerido por INTERPOL por existir denuncia en su contra en Costa Rica por haber puesto en peligro a una embarcación con bandera costarricense que pescaba en aguas marítimas de Guatemala.

 

Watson se encontraba prófugo de la justicia hasta que el mes pasado dio a conocer que se encontraba a bordo de una embarcación del grupo conservacionista, dispuesto a combatir a los balleneros japoneses.

 

Australia ha demandado a Japón ante la Corte Internacional de Justicia para evitar que siga pescando en el Antártico, demanda a la que se ha sumado Nueva Zelanda. La controversia fue llevada en 2010 ante la Corte Internacional de Justicia por Australia quien acusa a Japón de estar violando la Convención Internacional sobre la Cacería de Ballenas. Con la finalidad de seguir cazando sin incumplir la prohibición a la cacería de ballenas impuesta en 1986, Japón argumentó que la cacería que hace es con fines de investigación y argumenta que tiene el derecho de monitorear el impacto de las ballenas en su industria pesquera, de acuerdo a lo que quedó establecido en el Artículo VIII de la referida Convención.

 

 

Más información Japan Today

 

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