El pasado 1° de noviembre entró en vigor en Alemania la reforma a la legislación civil por la cual los padres de hijos que nazcan con características de ambos sexos pueden optar por no escoger sexo y dejar la casilla en blanco.

 

Si bien se trata de una importante disposición a favor de los derechos de las personas intersexuales, que nacen con características sexuales no definidas, los activistas piden otro cambio de ley por el cual las cirugías para asignar sexo a menores de 16 años se prohíban.

 

De acuerdo con organizaciones que proponen estos cambios, apoyados por algunos miembros de la comunidad médica de Alemania, la asignación de sexo a temprana edad supone problemas no solo fisiológicos sino emocionales que siguen repercutiendo en la edad adulta.

 

Sobre este particular la doctora alemana Susanne Krege, experta en niños intersexuales, explica que por ejemplo algunos niños nacen con una condición conocida como hiperplasia adrenal congénita por la cual hay, desde el útero,  una producción irregular de hormonas y las niñas con esta condición producen muchas hormonas masculina por lo que pueden nacer con un clítoris muy grande que puede asemejar a un pene pequeño. El tratamiento común es la reducción quirúrgica del clítoris, la cual puede reducir significativamente la sensibilidad sexual en el futuro. Por esta razón la doctora expone que desaconseja este tipo de cirugías cuando la persona es menor de edad.

 

Los activistas a favor de los derechos de los intersexuales fundamentan su propuesta de prohibir estas cirugías de asignación de sexo en el derecho humano a la integridad corporal, el cual también está previsto en la Constitución y leyes alemanas, y definen estas cirugías con operaciones cosméticas que mutilan los genitales de los infantes.

 

Para los activistas en Alemania esta prohibición legal sería importante para garantizar que los padres no se vean forzados por razones de orden social a escoger prematuramente el sexo de sus hijos intersexuales o que estos niños no sean discriminados.

 

Las cifras indican que aproximadamente uno de cada 4,500 bebés nace intersexual, es decir, con anormalidades genitales en las que los órganos externos puedan no corresponder con los órganos sexuales internos o con el sexo del cromosoma del bebé.

 

La ley por la que se deja la opción de no elegir sexo del bebé es la primera de su tipo en la Unión Europea, aunque en Australia existe un importante precedente judicial por el cual la Corte de Apelaciones de Nueva Gales del Sur instruyó al Registro de Nacimientos, Muertes y Matrimonios para que buscara el término adecuado para inscribir a Norrie, una persona que litigó su caso como persona asexuada.

 

 

Más información Der Spiegel

 

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