La Suprema Corte de Suecia ordenó la nueva detención y juicio a un hombre que sido juzgado dos veces y absuelto en relación con la desaparición de Marina Johansson, en vista de la aparición de nueva evidencia.

 

Marina Johansson desapareció en julio de 2010 y su novio fue arrestado pero como el cuerpo no fue encontrado y no había indicios de un homicidio, el hombre fue puesto en libertad.

 

Cinco meses después de su desaparición, las personas que se mudaron al departamento que había sido de Marina encontraron una gran mancha de sangre seca en el colchón y una bala incrustada en la pared.

 

En agosto de 2011 el novio de Marina volvió a ser detenido y esta vez imputado por homicidio. El 16 de septiembre de ese año la Corte de Distrito de Udevalla entregó un fallo de no culpabilidad del novio basado en que la fiscalía no pudo probar fehacientemente que Marina estaba muerta. Este fallo fue apelado, pero la Corte de Apelaciones lo mantuvo en un veredicto entregado en noviembre del mismo año.

 

Tras la confirmación del veredicto de no culpabilidad, el novio de 39 años solicitó al estado danés una compensación de 250,000 coronas, equivalentes a $39,000 dólares por su detención durante cinco meses.

 

En abril del 2012 la familia de Marina solicitó a la oficina de recaudación que la declarara muerta y en ese mismo mes se organizó una nueva búsqueda por la organización Missing People.

 

Fue gracias a esta nueva búsqueda que dos años después de su desaparición las autoridades encontraron el cuerpo de Marina Johansson dentro de un colchón abandonado en un bosque, parcialmente oculto por troncos y maderos. Su identidad fue confirmada por sus registros dentales y los investigadores concluyeron que murió de un balazo en la cabeza, realizado a corta distancia.

 

En vista de que l novio ya había sido absuelto por el homicidio de Marina, la fiscalía solicitó a la Suprema Corte en abril de este año que resolviera si procedía un nuevo juicio en vista de la nueva evidencia.

 

El pasado 1° de noviembre la Suprema Corte de Suecia dictaminó que procede un nuevo juicio contra el novio porque permanece incierto si hubiera sido encontrado culpable a la luz de la nueva acusación y de la nueva evidencia encontrada.

 

Esta vez el fiscal del caso confía en que “hay buenas posibilidades” de que esta vez el novio sea condenado por el delito.

 

El homicidio de Marina Johansson, quien tenía 31 años de edad al momento de su muerte, ha puesto en duda la eficiencia de la labor investigativa de la policía de Suecia.

 

 

Más información The Local

 

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