Reja con cadena y candado

 

Tribunal noruego negó la libertad condicional a Breivik sentenciado a 21 años de prisión por el homicidio de 77 personas en 2011

Este martes, el poder judicial de Noruega negó la solicitud presentada por Anders Behring Breivik, responsable de la masacre de 2011 en que murieron 77 personas, de salir bajo libertad condicional al concluir que sigue representando un riesgo para la sociedad.

“Hay un claro riesgo de que [Breivik] regrese a ese comportamiento que los llevó a los ataques terroristas del 22 de julio”, decidió la Corte de Distrito de Telemark, Noruega, al negar la petición.

Anders Behring Breivik fue procesado y sentenciado por terrorismo y el homicidio de 77 personas, en los atentados del 22 de julio de 2011 en Oslo y en la isla de Utoeya donde había un campamento de jóvenes del partido laboral.

Por este ataque, el peor de la historia reciente de Noruega desde la Segunda Guerra Mundial, Breivik fue sentenciado a la pena máxima que es 21 años de prisión. El sistema, que permite que la sentencia se prolongue indefinidamente si el reo supone un peligro actual para la sociedad, prevé que cumplidos diez años de la sentencia se solicite la libertad condicional para lo que se celebra una audiencia en la que se exponen los argumentos a favor y en contra.

En contra de la salida de prisión de Breivik se presentaron fuertes argumentos, empezando por los de la fiscal Hulda Karlsdottir que declaró que este hombre de 42 años todavía es “un hombre muy peligroso” y que “no ha mostrado un remordimiento genuino en el tribunal.” En su proceso de 2012, Breivik se declaró responsable de los ataques, pero no culpable porque a su juicio actuó para proteger a Noruega de la inmigración musulmana.

La psiquiatra que ha seguido la salud mental de Breivik desde 2012 declaró que no se puede confiar en él y que sus evaluaciones de 2013, 2017 y 2021 siguen siendo vigentes. En su última evaluación, publicada el 21 de febrero de 2021, escribió: “Creo que el riesgo estadístico de violencia de Breivik en el caso de libertad condicional ahora es elevado. Sus antecedentes tienen mucho peso, pero su falta de reflexión sobre su propia situación y sus pensamientos totalmente irreales sobre la vida en libertad condicional son absolutamente esenciales en esta valoración.”

En contra de este hombre también declaró un funcionario de la prisión en que está ingresado, en Skien, que declaró que “hay un peligro inminente” de que Breivik vuelva a cometer delitos si es puesto en libertad.

Durante la audiencia, Breivik dijo que, aunque cometió los ataques, no es responsable porque solo siguió órdenes, actuando como un soldado. Durante el proceso, ni en este tiempo que ha estado en prisión, se ha podido comprobar que hubiera recibido órdenes directas de alguna otra persona.

Dijo que sigue teniendo la misma ideología que lo llevó a matar a 77 personas en 2011, pero que ahora planea difundir sus ideas “por medios pacíficos”. Dijo que un acuerdo entre él y los actuales líderes políticos de Noruega ayudaría a resolver lo que describió como una guerra cultural, y aseguró que la mayoría de los asesinados por él tenían alguna especie de liderazgo político, pese a que la mayoría de las víctimas eran adolescentes.

Finalmente, dijo que tiene ya diseñado un plan de negocios para convertir su nombre en una marca.

Su abogado, Øystein Storrvik, expuso que su cliente debe ser liberado para poder mostrar que ha cambiado y que no es una amenaza para la sociedad. Así, manifestó que “es una paradoja que una persona sea tratada tan mal en prisión que nunca mejore. Él nunca sale”. Lo anterior porque la mayoría del tiempo ha estado detenido en solitario y bajo fuertes medidas de seguridad.

“Todavía quiere cambios radicales en la sociedad y quiere trabajar activamente por sus puntos de vista. Parecía confundido con pensamientos de grandeza sobre sí mismo y su propia posición en la sociedad. Tanto como una especie de negociador e intermediario con los jefes de estado como uno que tiene grandes multitudes de simpatizantes. También presentó un modelo de negocio integral con él mismo en el centro, un modelo que parece perder cualquier tipo de realismo", concluyó el tribunal al negar la petición, haciendo notar que las declaraciones de Breivik revelan que sigue sin mostrar remordimiento por sus actos.

Para evitar nuevos ataques de este tipo, el poder judicial en Noruega ha endurecido sus sentencias a personas que cometen delitos por motivos raciales. En 2020 se dictó la máxima sentencia de prisión a un joven supremacista blanco que mató a su hermana adoptiva de origen chino y abrió fuego contra una mezquita. Los términos de su sentencia, pese a que solo cometió un homicidio, fueron más estrictos que los de Breivik pues podrá pedir salir en libertad condicional hasta que cumpla 14 años de sentencia y no 10 como en este caso.

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