Mañana se cumplen tres años de la masacre de la isla de Utoeya, Noruega, y quizá en ocasión de ello el abogado defensor del culpable de la muerte de 77 personas, Anders Behring Breivik, habló sobre las condiciones carcelarias de su defendido.

El abogado Tord Jordet, de la firma de abogados Advokatfirmaet Lippestad, declaró la semana pasada que el confinamiento en solitario de su defendido “parece un experimento inhumano” y recordó que la Corte Europea de Derechos Humanos ya ha declarado que el aislamiento de largo plazo es un trato inhumano.

Breivik ha estado recluido en solitario casi 1,100 días en una prisión de alta seguridad en el sur de Noruega. Durante este tiempo sólo recibió visitas de su madre hasta la muerte de ella en marzo de 2013 debido al cáncer y no se le permite convivir con los demás internos por lo que pasa sus días en su habitación viendo televisión, leyendo y jugando videojuegos.

El abogado Jordet expone que la administración de la prisión sostiene que técnicamente su defendido no está en confinamiento en solitario, pero que el hecho de que no pueda interactuar con los demás prisioneros es manifestación de que su interacción con otros humanos es muy escasa y por tanto se están violando sus derechos humanos.

Breivik ha solicitado a través de su abogado que se le permita contacto con otros internos y el acceso a las mismas instalaciones que a los demás reclusos además de mantener una comunicación más fluida con el exterior. Respecto de esto último, pese a que ha escrito varias cartas muy pocas de ellas han llegado a sus destinatarios debido a la censura.

Anders Breivik fue sentenciado a 21 años de prisión, pena máxima en Noruega, por la muerte de 77 personas en Oslo y en la isla de Utoeya el 22 de julio de 2011. Sin embargo, cumplida la sentencia, podría ser retenido en prisión si se evalúa que sigue representado un riesgo para la sociedad.

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