Pies de niño pequeño

 

Especialistas analizan el problema del secuestro internacional de menores en pleitos de custodia en Finlandia

Un total de cuarenta y un menores de 16 años fueron secuestrados el año pasado de Finlandia. La mayoría de los casos se refiere al secuestro internacional de niñas y niños en disputas de custodia. La denuncia que se hace es que los tribunales de lo familiar no están capacitados para escuchar y tomar en consideración las señales de alerta que podrían indicar el secuestro de un menor.

Uno de estos casos de secuestro internacional es el de Dania, una niña finlandesa de padres iraquíes, Jasmin y Mahmood, separados cuando la niña tenía dos años debido a problemas de violencia familiar. (Los nombres fueron cambiados para proteger la identidad de la menor).

Inicialmente los tribunales finlandeses concedieron a Jasmin la custodia completa de la menor, sin derechos de visita al papá. Sin embargo, cuando él solicitó estos derechos, pese a la oposición de Jasmin, el tribunal le concedió derechos de visita y de vacaciones. Jasmin mostró en el tribunal mensajes de la embajada de Irak en Helsinki pidiendo el acta de nacimiento de Dania porque el padre “lo necesitaba” para registrar a la niña en Irak, o el mensaje del hospital en que le notificaban que el padre había solicitado copia del mencionado documento. Además, mostró un mensaje de Mahmood en el que decía que después de los 9 años, los hijos “le pertenecían” al padre.

Pese a que expertos aseguran que estas y otras conductas de Mahmood eran indicativas de que planeaba sacar a Dania de Finlandia, el tribunal de lo familiar no lo tomó en cuenta. Concedió una audiencia a la madre sobre el tema y pese a que el servicio de traducción hizo más lento el proceso, no aceptó celebrar una prórroga a la audiencia. Así, concedió al padre el derecho de obtener el pasaporte para sacar a la niña del país.

“El tribunal tenía todo el material indicativo de que era muy posible que ocurriera un secuestro si no se satisfacían las demandas de la parte opositora”, declaró sobre esta caso Kirsi Tarvainen, abogada de Jasmin.

Pese a la orden judicial, Jasmin no entregó el pasaporte de Dania a Mahmood cuando en diciembre le entregó a la niña para el periodo vacacional. Eso no obstó para que él sacara a la niña y la llevara a Irak con un pasaporte provisional expedido por la embajada en Helsinki.

Cuando la madre trató de comunicarse con su hija y exesposo sin obtener respuesta, fue a la policía a denunciar los hechos, pero le respondieron que no podían hacer nada porque estaban dentro del tiempo concedido de permiso.

Una vez en Irak, Mahmood se comunicó con Jasmin para pedirle el pasaporte de la niña y una fuerte cantidad de dinero y fue hasta este momento en que la policía finlandesa se puso en contacto con la iraquí. Cuando la policía iraquí no recibió noticias de Mahmood, procedieron a detenerlo y a enviar a la niña de regreso a Finlandia. Jasmin pudo volver a ver a su hija cinco meses después de que fue secuestrada por el padre. Tuvo suerte porque el plazo de reunión fue, en realidad, muy corto.

Tarja Räisänen, directora de la Asociación Finlandesa sobre Secuestro Infantil, recuerda que el que un progenitor, sin el permiso del otro, saque a un niño del país o no regrese de un viaje en el plazo previsto, comete un delito que en Finlandia se castiga con dos años de prisión.

Por su parte, la abogada Saara Malinen, especialista en secuestro de menores, declara que los tribunales finlandeses raras veces limitan los derechos de visita de los progenitores por temor de un secuestro.

Pese a que existe el Convenio de La Haya sobre los Aspectos Civiles de la Sustracción Internacional de Menores, los especialistas en el tema aconsejan a los progenitores mantener abiertos canales de comunicación con el otro progenitor y los menores porque a veces el procedimiento no es tan expedito como en el caso de Dania o el menor se ha llevado a un país que no es signatario de la Convención.

Esta Convención es del 25 de octubre de 1985 y es un tratado multilateral que tiene la finalidad de proteger a los niños de los efectos perjudiciales de la sustracción y retención que traspasen las fronteras internacionales, proporcionando un procedimiento para su pronta restitución.

Para efectos de la Convención el "derecho de custodia" comprende el derecho relativo al cuidado de la persona del menor y, en particular, el de decidir sobre su lugar de residencia. Con su ratificación, las autoridades de cada estado proporcionan asistencia para la localización del menor y para iniciar el procedimiento de restitución a su lugar de residencia habitual, haciendo todos los arreglos administrativos necesarios para garantizar su restitución sin peligro.

En el caso particular de Finlandia, además de la ratificación de la Convención, este año inició vigencia una ley que fue cabildeada durante 13 años, y que permite que se hagan notificaciones en los países que comprenden el espacio Schengen para alertar del secuestro de un menor.

La mejor herramienta que hay hasta el momento para evitar el secuestro internacional es negar el derecho de viaje con los menores. “Es menos traumatizante para un menor no viajar, que ser secuestrado”, declara Tarja Räisänen.

Esta semana publicamos también la noticia de la anulación de entrega de custodia compartida a un padre en Zimbabwe. Se trata de un caso también de secuestro internacional porque la madre desconoce dónde está su hijo.

Más información yle.fi

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