Alambrada con púas y bandera de Estados Unidos

 

En una decisión mayoritaria de cinco frente a cuatro, la mañana de este jueves la Suprema Corte de los Estados Unidos concluyó que no hay argumentos sólidos para terminar el programa migratorio que protege de deportación a jóvenes, conocido como DACA.

DACA, Deferred Action for Childhood Arrivals, es un programa implementado en 2012 por el entonces presidente Barack Obama, conforme con el cual quedan protegidos de ser deportados inmigrantes que llegaron a los Estados Unidos antes de cumplir 16 años. Para acogerse a ese programa se debían cumplir estrictos requisitos como no tener más de 30 años al momento de aplicar, no tener antecedentes penales por un delito de gravedad, haber vivido en los Estados Unidos por lo menos los cinco años previos a la solicitud y estar estudiando, haberse graduado de la escuela secundaria o haber recibido un certificado de educación superior. Ser aceptado implica poder permanecer en el país y trabajar legalmente.

Se calcula que desde que fue implementado protegió a unas 850,000 personas, conocidas como Dreamers, de las cuales el 80 por ciento son mexicanos según un amicus curiae presentado en octubre de 2019 por la cancillería mexicana ante la Suprema Corte respecto de la revisión de la permanencia de este programa. En septiembre de 2017 la administración Trump anunció la cancelación del programa, una decisión que generó mucha inconformidad y críticas e incluso demandas en contra de la administración por varios dreamers.

Este jueves, la Corte Suprema de los Estados Unidos, con el voto de los cuatro magistrados liberales (Sonia Sotomayor, Ruth Bader Ginsburg, Elena Kagan y Stephen Breyer) y el presidente de la Corte, John G. Roberts Jr., que en esta y en la importante decisión sobre la discriminación laboral a miembros de la comunidad LGBTQ ha fallado del lado de los liberales, concluyeron a favor de la permanencia del programa, concediendo a la administración la oportunidad de exponer razones de peso para cancelar el programa.

“No decidimos si DACA o su rescisión son políticas sólidas”, escribió en la decisión el juez Roberts. “Nos referimos solo a si la agencia cumplió con los requisitos procedimentales de proporcionar una explicación razonada para su acción.”

Lo anterior porque Donald Trump y su administración expusieron que el programa debía concluir porque haberlo instrumentado excedía de las capacidades de un presidente. Una razón que la mayoría de los integrantes de la Suprema Corte consideraron insuficiente.

En su voto disidente, el juez Clarence Thomas escribió: “La decisión de hoy debe ser reconocida por lo que es: un esfuerzo por evitar una decisión políticamente controvertida, pero legalmente correcta”, advirtiendo que se trata de un programa que debe ser implementado, en su caso, por el poder legislativo. “Al hacerlo”, escribió el magistrado, “ha dado luz verde a que futuras batallas políticas sean peleadas en esta corte en lugar del lugar al que pertenecen totalmente, las ramas políticas.”

Esta decisión, además de evitar la deportación de las personas que se acogieron al programa, significa que la administración Trump debe presentar a tribunales inferiores una justificación más sólida para terminar el programa. Se trata de un proceso que tomará varios meses, más allá de las elecciones de noviembre.

Sin duda, esta es un victoria para los dreamers, pero no se trata de una sólida pues aunque de momento han logrado permanecer en el país al que muchos llegaron siendo niños, la situación podría cambiar si Donald Trump se mantiene en la presidencia otros cuatro años.

Más información nytimes.com

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