Niña con Síndrome de Down

 

La Tercera Sala de la Corte Suprema de Justicia de Chile, al resolver un recurso de protección, equivalente a la revisión del  juicio de amparo en México,  estableció que el Síndrome de Down no debe ser considerado una enfermedad.

En el caso, un padre promovió en contra de una compañía aseguradora llamada Colmena Compañía de Seguros, porque se negó a dar cobertura a las enfermedades de su hijo, aduciendo que no había declarado que tenía la condición de síndrome de Down, lo que la compañía consideró una enfermedad previa. La calificó como “malformaciones y/o patologías congénitas diagnosticada o conocida por el asegurado antes de la contratación de la póliza”.

La Tercera Sala concluyó que el Síndrome de Down no es una enfermedad.

“Tomando como punto de partida del análisis la definición… el síndrome de Down (es) una anomalía congénita, la cual constituye una condición de la persona que estará presente en su desarrollo, pero descarta que sea una enfermedad, construcción lingüística que refleja el correcto sentido del concepto, puesto que por ella se entiende una alteración del estado fisiológico, que presenta síntomas y signos característicos con una evolución previsible, lo que no sucede en el caso de una persona con síndrome de Down”, fundamenta la Suprema en el fallo.

Esto último, puesto que “la alteración cromosómica, que es el elemento central a efectos de determinar la referida condición, no es sinónimo de alteración fisiológica, puesto que quienes la poseen se encuentran con mayor o menor riesgo de desarrollar o no patologías, siendo aquellas -y no la condición de Down- las que finalmente requieren tratamiento del mismo modo que le ocurre a cualquier otro sujeto que no tiene el referido síndrome”, plantea el fallo.

De esta forma, agregan que “… en lo que respecta al ámbito jurídico, un individuo con síndrome de Down no puede ser calificado como enfermo”.

Explican que dicha condición es “una diferenciación en su conformación genética que da lugar a una variante más dentro de la diversidad natural y propia de la naturaleza humana, pero que en caso alguno lo puede situar en la categoría de lo patológico ni menos aún en una posición de menoscabo de su dignidad, en la cual se le debe considerar en condiciones de igualdad, con mayor razón en el campo jurídico y en la plena adquisición y goce de sus derechos”.

De esta forma, la Suprema defendió que el recurrente no tenía motivos para dar cuenta de la condición genética de su hijo al momento de suscribir la solicitud para incorporarle al seguro: “En consecuencia, al momento de realizar la suscripción del contrato y la correspondiente declaración de salud, no era exigible al asegurado declarar como enfermedad preexistente de su hijo una condición que no es patológica, como es el síndrome de Down” como sí hizo al constatar que sufría de asma alérgica e hipotiroidismo, “cuestión a la que indefectiblemente estaba obligado conforme la normativa contractual y legal que rige el asunto”.

Por ello, “la excusa esgrimida por la aseguradora para negarse a bonificar los gastos que irrogaron las prestaciones de salud recibidas por el menor (…) resulta infundada” en este caso. Incluso, indicaron, en este caso la aseguradora intentó fundar en el síndrome de Down “el motivo para no otorgar la cobertura a las prestaciones de salud que legítimamente aspira recibir la parte recurrente, configurándose una situación de discriminación que es necesario que esta Corte enmiende”.

Por dicho motivo, de forma unánime, la Sala ordenó que la aseguradora otorgue “la cobertura pactada en el contrato suscrito,… respecto de los gastos relacionados con las atenciones de salud del niño aludido”.

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