Avión

 

De una investigación realizada por la policía en Nueva Zelanda respecto de un policía que permitió a una madre a sacar a su hijo menor de edad del país pese a existir una alerta fonteriza, se concluyó que el oficial actuó de buena fe, pero sin la instrucción suficiente.

El caso ocurrió en febrero de este año, respecto de una madre que por razones legales no puede ser nombrada y que ha sido identificada como Señora A. Ella llegó al país con su hijo menor de edad en enero de este año, con boletos de avión para partir en febrero.

El padre del menor, identificado como Señor B, se presentó ante los Tribunales Familiares luchando por la custodia de su hijo, y el 1 de febrero el tribunal aceptó la solicitud del padre y emitió una alerta fronteriza para evitar que el niño abandonara Nueva Zelanda. Sin embargo, la madre, que no estuvo presente en esa audiencia, no fue notificada de esta orden y, aparentemente, desconocía la existencia del proceso legal iniciado por el padre de su hijo.

El 5 de febrero, la mujer acudió a la estación de policía para avisar que saldría del país con su hijo. La policía le comunicó que no encontraban nada que impidiera esa salida, pero que buscara asesoría legal.

Finalmente, el 7 de febrero la madre se presentó con su hijo en el aeropuerto de Christchurch, donde un agente de aduanas entregó al policía en cuestión la alerta fronteriza. El oficial de policía buscó información en la computadora, pero al parecer en una base de datos equivocada no encontró nada que evitara la salida de la madre y de su hijo. Pese a ello, trató de contactar al abogado del Señor B, sin éxito, para luego comunicarse con un alguacil que no estaba de guardia y quien le dijo que no encontraba motivo para evitar que la madre y el niño abandonaran el país. De esta forma, autorizó la salida del menor.

Cuando el avión estaba despegando, la Señora A envió un mensaje al Señor B diciéndole que su hijo regresaba a su país en donde permanecería hasta la edad adulta. Ahora el Señor B está demandando a aduanas y a la policía de su país por haber permitido la salida de su hijo.

Por la enorme trascendencia de esta situación, se abrió una investigación respecto de la actuación del policía que autorizó la salida. La conclusión fue que no hay evidencia suficiente para demostrar que el policía pudo haber deliberada e intencionalmente permitido la salida de la mujer y de su hijo, por lo que la autorización otorgada se debió a una falta de capacitación que puso en evidencia la falta de capacitación de agentes de aduanas y de los policías en los aeropuertos respecto de los protocolos a seguir en estos casos, pues el policía pudo haber recurrido a Interpol para verificar que el niño estaba autorizado a viajar.

En Nueva Zelanda, cuando se busca evitar que un menor de edad abandone el país, además de la expedición por el tribunal familiar de la alerta fronteriza el progenitor o tutor que quiere evitar la salida puede tramitar una Orden de Prevención de Salida en cuyo caso el tribunal puede ordenar que el pasaporte del menor les sea entregado. Con esta orden, sin embargo, ni el promovente de esta puede sacar al menor del país.

Estos casos en donde padres de diferentes nacionalidades se disputan la custodia de los hijos ha sido previsto internacionalmente en la Convención de Secuestro de La Haya el cual es un documento de 1980 y que establece los mecanismos para el tratamiento de casos de secuestro entre los países firmantes, tratando los aspectos civiles del secuestro de niños. Casos interesantes en que esta convención ha operado son el de un padre estadunidense que recuperó la custodia de su hijo en Brasil o los pleitos de custodia que involucran a menores que alguno de los padres los llevó a Japón, país que si bien es signatario de la Convención es renuente a entregar la custodia de los niños a extranjeros, pese a la existencia de decisiones judiciales.

Más información stuff.co.nz / justice.govt.nz

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net