Jóvenes de diferente color de piel

 

La Corte Constitucional del estado alemán de Baviera concluyó el pasado martes que aspectos de la ley de integración del estado son inconstitucionales. La controversia radicó particularmente en la disposición que se refiere a la obligación de seguir la cultura líder o guía.

La ley de integración de Baviera fue aprobada por su órgano legislativo en diciembre de 2016 e inició su vigencia en enero de 2017 y el objetivo de sus proponentes, el partido gobernante Unión Social Cristiana, afiliado al Partido Demócrata Cristiano de Angela Merkel, era lidiar con un cúmulo de situaciones que se empezaron a presentar en la región con el masivo flujo de inmigrantes.

De esta forma, la ley propicia el aprendizaje del idioma alemán, sancionando con multas a aquellos que se nieguen a aprenderlo. Asimismo, establece “cursos básicos” que deben seguir quienes muestren desinterés o desprecio al sistema legal y de valores alemán mediante sus conductas.

La disposición que generó la mayor controversia fue la que dispuso la obligación de los migrantes de respetar la Leitkultur o cultura guía, pero sin definir qué debe entenderse por ello. Se trata de una palabra que trata de definir qué es ser alemán y que algunos dicen que se refiere al respeto a la Constitución, el idioma y ciertos valores como la igualdad.

Partidos de oposición, entre ellos el Verde, presentaron recurso judicial en contra de esta disposición por su ambigüedad, pero también porque, opinan, el término de cultura líder o guía da pie a la intolerancia porque exige a las personas a abandonar sus tradiciones a petición de la mayoría.

Para los opositores a la disposición, es suficiente la existencia de diferentes leyes que indiquen qué es aceptable y qué no lo es en Alemania, sin necesidad de hablar o referirse a una cultura guía o líder.

Otra disposición recurrida fue la que exigía que todos los niños en el sistema de guarderías “aprendieran elementos centrales de la cultura cristiana occidental”. El propósito de esta disposición, según sus proponentes, era evitar la formación de lo que llaman sociedades paralelas o grupos minoritarios aislados. La división respecto de estos valores que radican en principios religiosos se observa en épocas como la decembrina y la celebración de la Navidad que es una fiesta eminentemente cristiana.

Al haber sido calificadas de inconstitucionales, estas disposiciones deberán dejarse de aplicar y, en su caso, ser modificadas.

Cuando el flujo de migrantes llegó a un punto álgido, Baviera fue uno de los estados que más se opuso a la política migratoria del gobierno central de Angela Merkel de recibirlos. Así, en 2015 amenazaron con llevar ante los tribunales federales esta política migratoria. En ese entonces el presidente de Baviera era Horst Seehofer, quien desde 2018 es ministro del Interior en el gobierno de la canciller Merkel.

Por esta oposición a la migración, cuando se fundó el Comité Ecuménico Alemán de Asilo Eclesiástico, BAG por sus siglas en alemán, una red de iglesias protestantes, católicas y libres, que, con fundamento en una antigua tradición asilaban en iglesias inmigrantes en peligro de ser deportados, Baviera fue el único estado de Alemania que investigó los casos de los asilados en iglesias, aunque terminó desechándolos todos.

El que porciones de la ley de integración, que fue la forma que encontraron para lidiar con un fenómeno al que se resisten, fueran encontradas inconstitucionales es, sin duda, un duro golpe al gobierno bávaro.

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