Chanel, la marca de lujo que ha pedido a propios y extraños que eviten la “chanelización” de la moda para evitar perder el registro de marca por el uso corriente de la palabra (como sucedió a los pañuelos faciales kleenex) sigue defendiendo celosamente sus derechos y por ello se opuso al registro en Australia de la marca Chocolate @ No.5 de una pequeña productora de chocolates.
La solicitud del registro de marca de Chocolate @ No.5 fue solicitada por Alison Peck ante la Oficina de Propiedad Intelectual de Australia. Durante la última semana del procedimiento de consultas, los abogados de Chanel se hicieron presentes oponiéndose al registro de la marca por considerarlo peligrosamente similar a su más famoso perfume Chanel No.5 y además enviaron una carta de cesar y desistir a la dueña de la chocolatería australiana.
En dicha carta exigían a Alison Peck tres cosas: que se desistiera del registro de la marca, que cambiara el logo, muy parecido al de ellos, y que no usara ni en dígito ni en letras la palabra cinco.
Alison Peck estuvo de acuerdo en las dos primeras exigencias, pero no en la última pues considera que el número 5 en su marca tiene una razón de ser: la empresa está ubicada en el No. 5 de Main Street.
“Ahí fue cuando me di cuenta que me estaban acosando. No son dueños del número cinco”, declaró esta empresaria al periódico Sideny Morning Herald. “No importa que China siga produciendo (piratería) de Chanel a ritmo acelerado. No estaba tratando de pasar mis chocolates como parte de Chanel No. 5. Eso es tonto porque se trata de chocolate”.
Para evitarse problemas con el gigante parisino de la moda, Alison Peck decidió retirar su solicitud de registro de marca pese a que en el proceso ya había investido algunos miles de dólares australianos. Pero decidió seguir usando el número 5 aunque quitando la “o” de la N de número para evitar problemas.
Tras haber retirado la solicitud de registro de marca no ha vuelto a recibir noticias de Chanel, pero Alison Peck dice que está siendo vigilada por la casa de modas para evitar que sus chocolates se hagan pasar como producto Chanel No. 5.
Este tipo de acciones para que pequeñas empresas desistan del registro de sus marcas es cosa corriente, no sólo en el mundo de la moda. Warner demandó a un pub inglés llamado The Hobbit; Apple se opuso al registro de marca de una cafetería alemana cuyo logo era una manzana; o Starbucks que demandó (y perdió) a una cafetería en New Hampshire por la venta de café negro tostado Charbucks. Se trata de veladas amenazas a las que muchas empresas pequeñas ceden, como en este caso, por no tener suficientes recursos económicos para litigar sus posturas.
Por lo pronto Chanel ha asegurado que los australianos no confundan un frasco de perfume Chanel No. 5 con una caja de chocolates.
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