El futbolista búlgaro Blagoy Georgiev, del club de fútbol de la Liga Premier de Rusia Rubin Kazan, fue detenido por las autoridades italianas por una insensata muestra de narcisismo al querer grabar con una moneda sus iniciales en un pilar del Coliseo en Roma.

De acuerdo con la información, el futbolista estaba visitando la ciudad en compañía de su novia, cuando se le ocurrió dejar un letrero tipo “Blagoy estuvo aquí” en un milenario monumento histórico, Patrimonio Cultural de la Humanidad, que es estrechamente vigilado para evitar que sea estropeado.

Felizmente para la humanidad, el futbolista no pudo concluir su obra pues fue sorprendido por las autoridades que lo detuvieron bajo el cargo de vandalismo y procedieron a la confiscación de la moneda.

Desafortunadamente la noticia trasciende porque el vándalo es alguien relativamente conocido y no porque el querer marcar de alguna forma monumentos históricos, en este caso el Coliseo, sea una conducta esporádica. Tan solo la semana pasada un turista jordano fue detenido por intentar querer dejar su nombre escrito en el mismo monumento. Y se trata de una falta por la que los menores también son detenidos y remitidos a una corte juvenil.

Estos actos de vandalismo se castigan con altas multas, como la de 20,000 euros que se impuso el año pasado a un turista ruso que marcó profundamente una letra k en una pared del Coliseo.

Quizá para un futbolista profesional que gana más de un millón de euros al año la multa no le signifique una gran carga económica, pero seguramente sí lo será la vergüenza pública a la que ha quedado sometido. No es de extrañarse que en tuit ofrezca disculpas a sus seguidores por la falta cometida, queriendo eximirse de algo de responsabilidad al decir que solo quería pasar un buen momento o que no sabía que estaba prohibido dejar huella en el Coliseo.

Más información Nytimes.com

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