Pistola

 

México otra vez está viviendo con miedo. No es que hayamos dejado de sentirlo, pero, creo, había disminuido un poco. Ahora, otra vez, los encabezados de las noticias son de muertos y cada vez que hay un homicidio y se publica sobre él y se discute y se intercambian rumores, el miedo aumenta.

Analistas, expertos y políticos discuten sobre los mecanismos para paliar la inseguridad. No soy ni analista, ni política ni experta, y quizá por esta falta de títulos no debería hacerte perder el tiempo leyendo estas líneas que planeo que sean breves, pero hoy siento la necesidad de aportar una solución. Se trata de una solución que no depende del gobierno sino de cada uno de nosotros, particularmente de quienes sufren adicciones y de los que están más cerca de ellos y se trata de dejar de consumir drogas.

Se está poniendo de moda en el cine y en la televisión fumar un churro de marihuana como si fuera la cosa más corriente. Se les ve tan cool, tan alivianados y divertidos que se antoja. Y, claro, esa es la finalidad, vendernos la idea de que la marihuana es inofensiva y no hace daño a nadie…más que a los muertos que el crimen organizado deja cuando pelean territorio.

El hijo de una conocida tuvo un fuerte problema de adicción a la heroína, una de las drogas más adictivas y, por eso, más difíciles de dejar. Todo empezó con un churro de marihuana a los 15 años y ella sabía que él consumía marihuana, pero pensó que era cosa corriente, que es un tema de juventud. Pero, me comentó, pasar de la marihuana a otra droga más fuerte es un solo paso y, aunque muchos no dan ese paso, para quienes lo dan la vida se convierte en un tormento y, muchas veces, les significa la muerte temprana. Así que no, la marihuana no es tan inofensiva como nos la quieren vender y hay que conocer estos riesgos.

Dejemos a un lado el tema de la adicción y su controversia y veámoslo desde otro punto de vista, desde el que nos afecta a todos: cada vez que compras marihuana, o cocaína, o heroína o alguna otra droga, estás comprando balas para el crimen organizado. Son balas que pueden terminar en la cabeza de un vecino, de un amigo o en la tuya y son balas que cada vez que son disparadas nos meten miedo a todos y nadie quiere vivir con miedo.

Organizaciones como México Unido Contra la Delincuencia, MUCD, han estado luchando sobre este asunto desde hace años. Por eso tramitaron un amparo para el consumo de cocaína, no porque no sea nociva o sea súper divertido aspirar, sino porque si se legaliza, las balas pueden dejar de dispararse, al menos un poco. Muchos se oponen a esta teoría de la legalización de las drogas, pero dejemos ese tema también a un lado.

Es momento de dejar de responsabilizar a los demás por la inseguridad. No son los muertos de López ni de Calderón ni de Peña, son nuestros muertos y todos llevamos responsabilidad en la sangre que se ha derramado en este país. Podemos empezar a asumir esa responsabilidad haciéndonos conscientes del vínculo directo que hay entre lo divertidos que nos ponemos con un brownie de marihuana y el asesinato en plena de calle de la administradora de un bar o de un taxista.

Si no eres consumidor, ¡felicidades!, entonces podemos pasar a una segunda solución que es dejar de usar lenguaje violento…

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