En San Sebastián, País Vasco, España, un juzgado encontró culpable a un hombre de un delito contra el medio ambiente, de un delito de lesiones y de una falta de injurias derivado del ruido excesivo que hacía en su departamento "con la evidente intención de perturbar la paz de sus vecinos".
Este sujeto, de quien no se proporciona el nombre, empezó a incomodar a sus vecinos en 2009 al mudarse al bloque de departamentos que habitaba, golpeando y moviendo los muebles durante el día o la noche, generando exceso de ruido.
Pero quizá lo que colmó la paciencia de los vecinos fue que ponía música a alto volumen a cualquier hora del día o la noche y a veces de las 4:30 de la madrugada, dejándola puesta mientras él salía del departamento, impidiendo el "disfrute del propio domicilio" de sus vecinos y contrariando el "respeto a su vida privada y familiar".
Pese a que las autoridades locales constataron varias veces que el ruido que salía del departamento de este hombre excedía los límites impuestos por la ordenanza local y de haberlo multado varias veces, este sujeto siguió con sus actividades, lo que ocasionó en una vecina el desarrollo de "un trastorno adaptativo con ansiedad" que requirió tratamiento médico.
El juez encontró que este hombre era culpable del delito contra el medio ambiente, de lesiones por el trastorno sufrido por la vecina y de injurias por haberse referido despectivamente de sus vecinos en una ocasión en que la policía lo multó, encontrando como atenuante su adicción a ciertas drogas. Así, fue sentenciado a pagar €90 de multa por el ruido excesivo, a 16 meses de prisión y a indemnizar a sus víctimas con €10,000 y €5,000 euros, además que se le impuso la prohibición de comunicarse con sus víctimas por un período de cinco años.
Durante el proceso el hombre aceptó su responsabilidad en los hechos, pero se desconocen las causas que lo llevaron a actuar de la forma irracional en que lo hizo y que hoy lo ha puesto en esta situación.
En fechas recientes en diferentes ciudades y regiones de España se ha estado regulando en materia de ruido, a veces llevando los límites a niveles tan bajos que se inhibe la convivencia entre los vecinos, pero haciendo frente a un problema importante de salud pública derivado del ruido excesivo.
Incluso, en materia de normativa por ruido, en noviembre de 2013 se inició un proceso en contra de una pianista a quien su vecina acusaba de perturbar el orden mientras practicaba el piano y de haberle ocasionado alteraciones de sueño, intranquilidad, desasosiego, angustia, labilidad emocional, episodios aislados de pánico, sentimientos de impotencia e indefensión, evitación, hipervigilancia, irritación, susceptibilidad, rumiaciones constantes y problemas en la gestación de su hijo, además de un trauma que la hace salir del cine cada vez que aparece un piano en escena. Finalmente en este caso la pianista fue absuelta.
Más información 20minutos.es
miabogadoenlinea.net
Se permite la reproducción parcial o total, con crédito a miabogadoenlinea.net

