Las consecuencias del desplome de la Plaza Rana en Bangladesh se siguen viviendo en Daca, la capital, con el reconocimiento de los cadáveres y su vinculación con los familiares.

 

Un reconocimiento que se hace importante no solo para dar sepultura a los cuerpos, sino para establecer el vínculo familiar que haga a los deudos acreedores a la compensación ofrecida por el gobierno y las empresas de la industria textil.

 

Como en todo desastre, los primeros días fueron un verdadero caos al no haberse establecido un sistema adecuado de identificación de cadáveres y entrega a los verdaderos familiares y se supo de casos en que se entregaron equivocadamente cadáveres y por lo menos dos casos en que se entregaron cuerpos a quienes los reclamaban junto con un pago compensatorio inicial de $250 dólares. Esos cuerpos fueron luego encontrados tirados en los límites de la escuela secundaria que se acondicionó como morgue temporal.

 

La primera ministra de Bangladesh, Sheik Hasina, anunció que como compensación para los herederos de los 1,129 fallecidos (cifra oficial) en el derrumbe se entregarán poco más de $12,000 dólares, una cantidad importante considerando que el salario que percibían los trabajadores de las fábricas de la industria textil era de $37 dólares mensuales. La compensación está conformada por fondos del gobierno y de las industrias textiles que en condiciones deplorables tenían contratada la manufactura de sus prendas.

 

Sin embargo el gobierno ha establecido requisitos para entregar el dinero, siendo el más importante la identificación del fallecido con sus legítimos herederos. Por la dificultad que lo anterior supone, hasta el momento solo 150 familias han recibido un primer pago de $1,100 dólares.

El laboratorio forense de Bangladesh, que fue financiado por Dinamarca años atrás, está ahora trabajando al límite de su capacidad para identificar a los fallecidos y en consecuencia establecer los nexos familiares.

 

De esta forma se está tratando de obtener muestras de ADN de las víctimas para compararlas con muestras de quienes los reclaman. Sin embargo como los cuerpos que no han sido identificados fueron recuperados del desastre días después de ocurrido, y por ende de fallecidos, no se pudo obtener tejido fresco para obtener el ADN. Por ello han tenido que empezar por descalcificar pedazos de hueso o de dientes, un proceso que toma hasta dos semanas por muestra. Después la muestra pasa por un software capaz de obtener los comparativos de ADN de entre varias combinaciones. Se trata de un sistema como el que fue usado para reconocer a las víctimas de los ataques del 11 de septiembre de Nueva York.

 

Mientras el laboratorio trabaja día y noche, muchos de los familiares de potenciales víctimas se han trasladado de sus localidades hasta Daca, donde en medio de la pobreza y de una situación desesperada están esperando alguna noticia para poder obtener la compensación.

 

Y una vez obtenida la compensación se presenta un nuevo problema que es determinar a quién le corresponde qué o cuánto conforme a derecho,  pues entre quienes ya han sido registrados con derecho a ser compensados se han presentado casos de serias disputas familiares. Tal es el caso de una mujer con tres meses de embarazo cuyo esposo falleció en el derrumbe y a quien se entregó el cuerpo y los documentos de identificación para reclamar la compensación. Los documentos fueron tomados por sus suegros quienes hicieron el reclamo.

 

Mientras, varias empresas de la industria textil han elaborado y firmado un acuerdo para elevar la seguridad laboral de los trabajadores y auditar las condiciones en que trabajan, invirtiendo en instalaciones más seguras. Un acuerdo que varios han firmado, como H&M, pero que otros, como GAP, se han negado a firmar.

 

 

Más información NY Times

 

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