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Juez británico concluyó que el gobernante de Dubái intervino el teléfono de su esposa, la princesa Haya, que huyó a Londres

Este miércoles se publicó la decisión tomada en mayo por el juez Andrew McFarlane, presidente de la División Familiar del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, en la que concluyó que el gobernante de Dubái intervino el teléfono celular de la princesa Haya durante el procedimiento de custodia de sus hijos.

En el juez concluyó que el espionaje a la princesa y a cinco personas asociadas a ella fue mediante el controvertido software Pegasus de la empresa israelí NSO Group, los que constituye un ilegal abuso de poder por parte del jeque Mohammed bin Rashid al-Maktoum, de la familia real de Emiratos Árabes Unidos, y primer ministro del emirato de Dubái.

“Los hallazgos representan un total abuso de confianza y, de hecho, un abuso de poder, en un grado significativo”, concluyó el juez McFarlane. “Quiero dejar en claro que considero que las conclusiones que he hecho son de la mayor seriedad en el contexto del bienestar de los niños. Es posible que tengan un impacto profundo en la capacidad de la madre y del tribunal para confiarle cualquier arreglo mínimo y seguro para el contacto con sus hijos en el futuro".

Además de la intervención del teléfono de la princesa Haya, se intervinieron con ese mismo software los teléfonos de otras cinco personas relacionadas con la princesa, entre ellas la abogada Fiona Shackleton, integrante de la Cámara de los Lores y que fue advertida del espionaje ilegal por la abogada Cherie Blair, esposa del ex primer ministro británico Tony Blair, que trabaja con NSO Group.

Fue el mismo juez McFarlane quien en 2019 concluyó que el jeque orquestó el secuestro de sus hijas, las princesas Latifa y Shamsa. La princesa Shamsa fue secuestrada en las calles de Cambridge, Inglaterra, subida a un helicóptero en contra de su voluntad y llevada de regreso a Dubái. La princesa Latifa acusó a al jeque de tenerla secuestrada en un palacio en Dubái, aunque recientemente se publicaron fotos de la princesa que parecen señalar que se encuentra en libertad.

En abril de 2019 la princesa Haya llegó a Londres y buscó la protección de las autoridades, declarando que temía que su esposo la secuestrara a ella o a sus hijos para llevarla de regreso a Dubái como hizo con la princesa Shamsa. Manifestó su deseo de divorciarse del jeque.

Como parte del procedimiento para asegurar su bienestar y el de sus hijos, pidió que se estableciera una zona de exclusión de la residencia que ocupaba, Castlewood House, que en el pasado fue hogar del príncipe Andrés y su entonces esposa Sarah Ferguson. Esta zona de exclusión es una orden de restricción.

El 9 de diciembre de 2020 el juez McFarlane concedió esta petición tomando como base sus hallazgos respecto del secuestro previo de las princesas. Señaló que las acciones pasadas del jeque habían demostrado “su capacidad de actuar y hacerlo sin respetar la ley penal nacional.”

“La madre tiene justificación al considerar la compra de una propiedad sustancial adyacente a la suya como una amenaza muy significativa para su seguridad, tanto en términos de brindar una oportunidad para una vigilancia cercana las 24 horas como un centro de transporte cercano para un helicóptero”, escribió el juez. Durante el proceso se supo que personas cercanas al jeque querían comprar la propiedad vecina a la de la princesa y para evitar esta adquisición se estableció la zona de exclusión alrededor de Castlewood House y la prohibición de sobrevuelo por debajo de 1,000 pies.

Todas estas decisiones se han presentado dentro del proceso en curso entre la princesa y el jeque por la custodia de los hijos y la manutención y se han hecho públicas por peticiones presentadas por medios de comunicación como The Guardian.

Más información theguardian.com

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