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Fiscalía francesa pide cerrar investigación a altos mandos militares por el genocidio en Ruanda

Esta semana la fiscalía francesa pidió que se desechara la investigación que desde hace 15 años se abrió en contra de cinco altos mandos del ejército francés por complicidad en la matanza de tutsis durante el genocidio en Ruanda de 1994 porque no hay evidencia de esa complicidad.

Haciendo un poco de historia, desde la década de los años 70, cuando Juvénal Habyarimana llegó al poder en Ruanda se estableció con Francia un acuerdo de asistencia militar.

Cuando en abril de 1994 el presidente Habyarimana fue asesinado y la violencia empezó a hacerse evidente, Francia ofreció a las Naciones Unidas proporcionar asistencia humanitaria para lo que se creó la Operación Turquesa en junio de ese año. Sin embargo, mucho se especuló que este operativo fue usado para ayudar a los intereses del régimen hutu.

La investigación en contra de los cinco militares se abrió en 2005 cuando sobrevivientes tutsi de Bisesero, en el oeste de Ruanda, denunciaron que los militares deliberadamente los abandonaron a manos de los hutus días antes de que se perpetrara la matanza de unas 50,000 personas tan solo en Bisesero.

Sin haberse encontrado evidencia suficiente para presentar acusaciones, los militares nunca han sido imputados. Esa falta de evidencia se debe al ocultamiento de información por parte del gobierno francés. Esa falta de transparencia terminó en 2019 cuando el presidente Emmanuel Macron anunció la creación de una comisión de historiadores y expertos que miraran esta parte de la historia de Francia. El reporte final se dio a conocer en marzo y en él se concluye que Francia tiene una gran y grave responsabilidad en la matanza de unos 800,000 tutsis durante el genocidio, pero no se encontró evidencia de participación directa en los homicidios de los franceses ni actos de complicidad. A esta misma conclusión llegó una investigación efectuada por el gobierno ruandés.

Un mes antes de la publicación del reporte francés, la organización Survie publicó un documento que pone en evidencia la participación del gobierno de Francia en el genocidio de Ruanda de 1994 y la ayuda que prestó a los perpetradores para escapar. Se trata de la respuesta que asesores del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, del entonces presidente Françoise Mitterrand, dieron al enviado francés en Ruanda, Yannick Gerard, sobre qué hacer con los líderes hutu sospechosos de haber incitado la violencia racial que terminó en la matanza de más de 800,000 tutsis y hutus moderados.

La instrucción fue: “Puede… usar todos los canales indirectos, especialmente sus contactos africanos, sin exponerse directamente, para transmitir a estas autoridades nuestro deseo de que [los sospechosos del genocidio detenidos] dejen la Zona Humanitaria Segura”, refiriéndose a la zona establecida por los soldados franceses en la Operación Turquesa.

Pese a acusaciones de que los franceses usaron su influencia para intercambiar alimentos a cambio de sexo, por ejemplo, no hay evidencia directa de una complicidad en los homicidios por lo que la fiscalía ha propuesto la terminación de la investigación en contra de los militares, lo que será decidido por los magistrados.

Más información allafrica.com

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