Cárcel

 

Como parte de una reforma penitenciaria impulsada en Finlandia por el pasado gobierno que duró algunos meses, se anunció, poco antes de la llegada de la nueva primera ministra Sanna Marin, el plan de crear zonas especiales en las prisiones cerradas en donde albergar a los integrantes de organizaciones delictivas para garantizar la seguridad de los demás reos.

El sistema penitenciario finlandés está cargo de la Oficina de Sanciones Penales, conocido por sus siglas Rise. Hasta julio de este año operaban en Finlandia 26 prisiones, de la cuales 15 son cerradas y 11 abiertas. La diferencia fundamental entre ambos tipos de instalaciones es que en las cerradas sólo están los internos y los guardias y las actividades son obligatorias, mientras que en las abiertas la vigilancia de los internos es menos rigurosa y hay una mayor flexibilidad. En las prisiones abiertas los reos no usan uniforme y ahí son ingresados quienes fueron sentenciados a una multa que ha sido convertida a tiempo en prisión o quienes han sido condenados a menos de un año de cárcel. Los reos de instituciones cerradas que están cerca de cumplir sus sentencias y que se consideran que están aptos para regresar a la vida en sociedad suelen ser transferidos a estas instalaciones. Los internos de instalaciones abiertas se comprometen a no usar sustancias prohibidas.

El pasado gobierno tenía la intención de reducir el número de prisiones a 23 bajo la política manifestado por Pauli Jokinen, director de Desarrollo de Rise, para quien las nuevas tecnologías hacen que las prisiones sean menos necesarias. Así, las prisiones abiertas son mejores para asegurar que los prisioneros liberados no reincidan.

Sin embargo, respecto de las prisiones cerradas, la propuesta es hacia la creación de alas especiales para los integrantes de grupos de delincuencia organizada como la Hermandad Unida, la cual, según el medio local Lännen Media (LM), ejerce gran poder e influencia dentro de las prisiones finlandesas.

Esta apreciación ha sido confirmada por el Buró Nacional de Investigación que ha declarado que la Hermandad Unida, que unió a tres pandillas diferentes, domina el comercio de drogas en las prisiones, forzando a los reos y a sus familiares a cometer diversos delitos. De ahí la necesidad de separarlos del resto de los internos.

Como parte de sus tácticas, la Hermandad Unida utiliza violencia, amenazas, chantaje, deudas inventadas y promesas para integrar la organización por lo que Rise lo ha calificado como el grupo criminal más poderoso y temido dentro de las prisiones finlandesas.

Algunas prisiones finlandesas ya cuentan con las zonas para miembros de estas organizaciones, pero el llamado de Rise es a que todas las prisiones cerradas cuenten con esta ala especial a fin de proporcionar mayor seguridad a los demás internos.

Los planes de Rise también implican la creación de dos prisiones de máxima seguridad, lo que parece contravenir la política manifestada apenas en julio de cerrar prisiones. Sin embargo, el nuevo gobierno, una coalición de cinco partidos liderados por jóvenes mujeres, se está estableciendo apenas así que es probable que estos planes vean algunos cambios.

Más información yle.fi

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