Accidente en Glasgow del camión de basura

 

La demanda presentada por la ciudad de Glasgow en contra de una empresa para que se hiciera responsable de pagar la compensación a víctimas del accidente ocasionado por un exempleado, fue desechada este martes por un juez de un tribunal de Edimburgo, Escocia.

La demanda fue presentada respecto del accidente ocurrido el 22 de diciembre de 2014 cuando un camión de la basura chocó con un centro comercial en Glasgow, la segunda ciudad más poblada de Escocia, ocasionando la muerte de 6 personas. De las investigaciones se concluyó que el conductor del camión de basura, Harry Clarke, perdió la conciencia mientras manejaba lo que ocasionó el fatal accidente.

Antes de trabajar para el Consejo de la Ciudad de Glasgow como conductor, Harry Clarke trabajó para la empresa de autobuses llamada Glasgow First, la cual, según se ha sabido, conocía que este hombre no estaba bien de salud pues ya había perdido la conciencia mientras trabajaba con ellos.

El litigio en cuestión fue la petición del Consejo de la Ciudad de Glasgow para que Glasgow First les reembolsara a la ciudad las 903,714.44 libras esterlinas que pagaron como compensación a los familiares de Stephenie Tait, una de las víctimas del accidente. La petición de la ciudad se basó en que la empresa conocía de la condición médica del trabajador y que sin embargo extendió recomendaciones para su contratación, alegando que tienen un deber de cuidado y que deben hacerse responsables por ello. La ciudad expuso que si la familia de la víctima hubiera demandado a Glasgow First por el accidente, ellos hubieran tenido que haber pagado la indemnización.

El deber de cuidado es la responsabilidad legal de una persona u organización de evitar cualquier comportamiento u omisión que pueda preverse razonablemente que cause daño a otros.

Como respuesta, la empresa de autobuses expuso que el reclamo es irrelevante y que cuando un patrón da referencias no significa que tenga un deber de cuidado hacia ninguna persona con la que el empleado pueda interactuar mientras trabaja con el nuevo patrón.

El juez Lord Ericht de la Court of Session de Edimburgo concluyó a favor de la empresa con el siguiente razonamiento: “Es razonablemente previsible que si una referencia omite un referencia a un riesgo de que el empleado cause daño en el curso del empleo, entonces ese daño puede ocurrir en el curso de su trabajo con su nuevo patrón.

“Sin embargo… la previsibilidad no es suficiente para imponer un deber de cuidado.

“Se necesita que exista una relación de proximidad. En mi opinión en el caso presente no existe la proximidad que hubiera dado pie a un deber de cuidado”.

En este sentido, el juez añadió que “la persona lesionada no confió en la referencia de ninguna forma. La persona lesionada no tomó la referencia en cuenta al decidir estar en el centro de Glasgow ese día”.

Para el juez Ericht, no sería “justo, equitativo y razonable” imponer un deber de cuidado porque llevaría a los patrones a no dar referencias de sus empleados porque quedarían en riesgo de ser responsables “por un gran número de personas desconocidas”.

Perdido este caso, el Consejo de la Ciudad de Glasgow sigue su caso en contra de Glasgow First por negligencia.

Mientras tanto, los familiares de las demás víctimas mortales siguen buscando ser compensadas por el accidente.

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