Reja con candado y cadena

 

Se han filtrado los planes del nuevo gobierno de Finlandia respecto de la reforma al sistema penitenciario, en los que se pretende reducir el número de prisiones y ampliar el número de prisiones abiertas en oposición a las cerradas.

Actualmente operan en Finlandia 26 prisiones, 15 cerradas y 11 abiertas. La diferencia fundamental entre ambos tipos de instalaciones es que en las cerradas sólo están los internos y los guardias y las actividades son obligatorias, mientras que en las abiertas la vigilancia de los internos es menos rigurosa y hay una mayor flexibilidad. En las prisiones abiertas los reos no usan uniforme y ahí son ingresados quienes fueron sentenciados a una multa que ha sido convertida a tiempo en prisión o quienes han sido condenados a menos de un año de cárcel. Los reos de instituciones cerradas que están cerca de cumplir sus sentencias y que se consideran que están aptos para regresar a la vida en sociedad suelen ser transferidos a estas instalaciones. Los internos de instalaciones abiertas se comprometen a no usar sustancias prohibidas.

El sistema penitenciario finlandés está cargo de la Oficina de Sanciones Penales, conocido por sus siglas RISE, y el objetivo de esta nueva administración es reducir el número de prisiones a 23.

Sobre los proyectos, Pauli Jokinen, director de Desarrollo de RISE, opina que las nuevas tecnologías hacen que las prisiones sean menos necesarias. Así, las prisiones abiertas son mejores para asegurar que los prisioneros liberados no reincidan.

“Aquellos que han sido liberados de prisiones abiertas reinciden mucho menos que los que llegan de prisiones cerradas”, declaró el funcionario. “Hasta el 50 por ciento de los liberados de prisiones cerradas reinciden, pero eso es menos común con las prisiones abiertas. Claro que la población en prisiones abiertas y cerradas es diferente”.

El proyecto de RISE también es acercar las prisiones a los centros urbanos para aprovechar los recursos y servicios que las ciudades ofrecen como hospitales, servicios sociales e instituciones de educación. Se trata de una idea que también lleva riesgos, como más acceso de los internos a drogas y a alcohol.

“El apoyo de los servicios de apoyo puede ayudar a los prisioneros a reintegrarse a la sociedad y son más importantes que los riesgos, pero tenemos que estar atentos a esos también”, declaró el funcionario de RISE. “Si un interno se comporta mal en una instalación abierta, nos esforzamos por saber qué más necesitan aprender antes de que la vida en la sociedad sea una opción realista”.

Para algunos internos es mejor que las prisiones sigan en zonas rurales donde pueden hacer frente más fácilmente a sus adicciones, rehabilitarse y aprender a nuevamente a convivir con otros. Así lo opina Tiia Civil, ingresada en la prisión abierta de Laukaa, en el centro de Finlandia a dos meses de terminar su sentencia por homicidio.

“Me gusta caminar por Laukaa”, declara Tiia Civil. “Las ciudades tienen sus beneficios, pero yo preferiría que las prisiones permanecieran en zonas rurales”. Ella fue transferida de un sistema de prisión a otro y al respecto opina: “Mudarme de una prisión cerrada a una abierta fue un gran alivio. Pude estudiar y trabajar y eso me dio un nuevo propósito mientras lidiaba con mis delitos”.

Más información yle.fi

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