Frutas y verduras

El gobierno de Maharashtra, India, ha impuesto la prohibición de vender comida chatarra en las escuelas donde, como en casi todas las escuelas del mundo, se venden comidas elevadas en grasas, sodio y azúcar, que nutren poco y son causa de enfermedades.

La Resolución del Gobierno, GR, por sus siglas en inglés, fue emitida este lunes y en ella se enlistan doce productos que contienen altos niveles de grasas, sal y azúcar que no pueden ser vendidos en las escuelas como papas fritas, noodles fritos, refrescos, hamburguesas, pasteles, caramelos y dulces, entre otros.

Además, contiene una lista de alimentos que deben ser ofrecidos a los alumnos, fomentando un mayor consumo de frutas y vegetales. Así, se listan como comidas apropiadas sándwiches de vegetales; agua de coco; dulces tradicionales de la India y otros países de Asia como halva, hechos a base de sémola; leche y productos lácteos como requesón; lassi, que es una bebida a base yogurt; y, leche cortada.

En la Resolución de Maharashtra se explica que estas medidas están de acuerdo con las recomendaciones hechas por el equipo de trabajo que en materia de nutrición creo que el gobierno de la Unión, es decir, el gobierno de la India.

Frente a la prohibición que busca proteger a la infancia de la India, en los Estados Unidos, por el contrario, el secretario de agricultura firmó una resolución que parcialmente elimina reglas de nutrición en las escuelas establecidas desde 2012.

En los Estados Unidos, 30 millones de alumnos consumen por lo menos una comida diaria en las escuelas. Por su importancia en la nutrición del país con más personas obesas, en 2012 se aprobó la Ley de Niños Sanos y Sin Hambre, HHFKA por sus siglas en inglés, que dispone el incremento de frutas, vegetales y granos integrales, la eliminación de grasas trans y establece un grado específico de calorías totales y sal en las comidas.

El pasado 2 de mayo, sin embargo, Sonny Perdue, ministro de agricultura, firmó una resolución que permite a los estados extender excepciones a la regla de que por lo menos el 50 por ciento de los granos que se sirven sean integrales, y retrasa la eliminación de los niveles de sodio en los menús escolares hasta el 2020. La ley prevé la reducción de niveles de sal en los siguientes tres años.

La razón expuesta en esa resolución es el desperdicio de comida, una aseveración que, como muchas que se hacen en la administración Trump, no está respaldada por evidencia. Por el contrario, una investigación publicada en 2014 en el New England Journal of Medicine, realizada por Baidal & Taveras, no encontró incremento al desperdicio de comida previo a la entrada en vigor de la ley y halló un incremento en consumo de frutas y vegetales por parte de los niños.

“Servir comida sana sobre un presupuesto puede ser un reto, pero no debemos darnos por vencidos en los estándares más sanos solo porque es más difícil que servir pizza todos los días. Lo que nuestros niños comen en las escuelas se quedará con ellos por el resto de sus vidas. No aprendimos a leer o a escribir en semanas, así que, como estas habilidades básicas, aprender a comer sano requiere tiempo y perseverancia. No renunciemos a la salud de la siguiente generación”, expuso el doctor Eric Rimm, profesor de epidemiología y nutrición de la Escuela Chan de Salud Pública de Harvard.

¿Y en México? Aun cuando en 2011 se impulsaron lineamientos para que en las escuelas se dejara de ofrecer comida chatarra, la Secretaría de Educación, basado en criterios de la Secretaría de Salud, ha aprobado en su lista de alimentos permitidos, produtos altamente procesados, por lo no existe en realidad ninguna disposición vigente que efectivamente fomente en los niños el consumo de alimentos que incentiven su salud.

Es más, en enero de este año, la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación consideró inconstitucional la prohibición de venta de alimentos y bebidas que no favorezcan la salud de los educandos, como los refrescos, por violar la libertad de trabajo y de comercio previstos en el artículo 5º de la Constitución Política. Si bien la decisión se refiere a la venta de estos alimentos, particularmente refrescos, en las universidades, se trata de un criterio que podría ser aplicado respecto de los demás niveles de educación.

Es lamentable cuando vemos que la salud de nuestros niños se vende, sin ningún pudor, al mejor postor.

Más información gulfnews.com /hsph.harvard.edu /alianzasalud.org.mx

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