Detalle de un bote

En entrevista publicada el pasado domingo por el diario italiano La Stampa, el fiscal sicilianoCarmelo Zuccaro declaró que hay organizaciones de la sociedad civil que rescatan migrantes que tratan de llegar por mar a Italia, coludidas con traficantes de personas.

“Tenemos evidencia de que hay contactos directos entre ciertas ONG (organizaciones no gubernamentales) y traficantes de personas en Libia”, declaró el fiscal Zuccaro.

“No sabemos todavía si y cómo podemos usar esta evidencia en los tribunales, pero estamos bastante seguros sobre lo que decimos: llamadas telefónicas desde Libia a ciertas NGO, lámparas que iluminan la ruta a los botes de estas organizaciones, botes que repentinamente apagan sus transpondedores (de localización), son hechos comprobados”.

Entre las ONG (OSC, según la legislación mexicana) que trabajan rescatando migrantes hay organizaciones muy reconocidas como Médicos Sin Fronteras y Save the Children, trabajando al lado de otras más pequeñas y de reciente creación, que han surgido para hacer frente a la crisis humanitaria de migrantes en riesgo de morir ahogados. Quienes colaboran en estas labores de rescate declaran que han tenido que tomar acción debido a la falta de acción concreta de los gobiernos europeos.

Tan solo este año la ONU calcula que 1,000 personas han muerto tratando de cruzar de Libia a Italia, mientras que 37,000 han sido rescatadas y llevadas a Italia.

Carmelo Zuccaro es el líder de los cinco fiscales especiales que el gobierno italiano ha nombrado para investigar delitos relacionados con los migrantes, desde el tráfico de personas hasta la explotación ilegal de los migrantes en granjas italianas y en redes de prostitución que operan en las instalaciones de acogida.

A partir del naufragio en Lampedusa, ocurrido en octubre de 2013 y en el que fallecieron más de 300 personas, el gobierno italiano se ha visto presionado para hacer más a fin de evitar nuevas tragedias. Así, ha negociado con Libia una serie de medidas para tratar de evitar que botes con migrantes salgan de sus costas y estableciendo puntos de retorno de barcos, un acto que ha sido calificado como contrario a los derechos humanos.

Pero mientras entrega a Libia barcos para patrullar las costas e investiga delitos relacionados con los migrantes, en ciertas regiones del país se han puesto en marcha medidas que tienden a rechazar a los migrantes, como la aprobada en la fronteriza ciudad de Ventimiglia en donde se sanciona el dar de comer a los migrantes.

En relación con esta ayuda humanitaria, este jueves se escuchará la sentencia del proceso llevado en contra de Félix Crop, un activista francés que está siendo procesado por haber intentado cruzar la frontera entre Italia y Francia llevando a una mujer migrante embarazada y a su familia a su casa en Francia, debido a que ya no había lugar en la iglesia en Ventimiglia donde estaban siendo acogidos. El activista de 28 años de edad está siendo procesado por tráfico de personas y podría ser sentenciado a hasta 10 años de prisión.

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