Este jueves, la policía de la ciudad italiana de Ventimiglia, en la frontera con Francia, confirmó la detención de tres voluntarios, dos franceses y un británico, por haber distribuido comida a los migrantes incumpliendo una orden administrativa.
La referida orden administrativa fue decretada por el alcalde de Ventimiglia en el verano de 2015 y se trata de la prohibición de distribuir alimentos entre los migrantes. El objetivo de esta ordenanza es, supuestamente, de tipo sanitario y se emitió cuando el flujo de migrantes se hizo importante lo que generó bloqueos en la estación de trenes.
Las autoridades señalaron que los migrantes pueden obtener ayuda de la Cruz Roja y de la organización católica Cáritas a las afueras de la ciudad.
Los voluntarios detenidos pertenecen a la organización Roya Citoyenne que se localiza en la frontera franco-italiana, en el valle de Roya.
“Éramos como unas diez personas, pero ellos se llevaron a los dos conductores de los vehículos que llevaban la comida y a Simon, un británico que había olvidado su pasaporte”, declaró a los medios Gerard Bonnet, de 64 años, unos de los voluntarios detenidos.
“Nos tomaron las huellas digitales, una fotografía y nos liberaron”, explicó el voluntario de nacionalidad francesa.
Las detenciones ocurrieron la noche del lunes de esta semana mientras la organización repartía 160 bolsas de comida a los migrantes, que contenían manzanas y latas de atún, entre otros, así como ropa.
La falta administrativa es castigada con una multa de hasta 206 euros y también tiene prevista una sanción de hasta tres meses de prisión, pero que raramente es aplicada.
En el pasado se han presentado varios enfrentamientos en Ventimiglia entre los migrantes y la policía, pues los migrantes buscan cruzar la frontera con Francia para seguir hacia el norte de Europa donde esperan reunirse con parientes y amigos o donde creen que encontrarán mejores oportunidades de empleo.
Como resultado de estos enfrentamientos, en agosto de 2016 un policía resultó muerto.
Aún por razones sanitarias ¿puede alguna autoridad, la que sea, prohibir que se entregue ayuda humanitaria a los más vulnerables? No sólo es en Ventimiglia donde se sanciona el “dar de comer al hambriento”, listado en la iglesia católica como una de las catorce obras de misericordia, ya que en noviembre de 2014 la ciudad de Fort Lauderdale, en Florida, Estados Unidos, aprobó una ordenanza semejante según la cual está prohibido dar de comer a los indigentes en sitios públicos.
Llevadas al extremo estas decisiones sobre quién come y quien no, esta semana dos mujeres en Estocolmo, Suecia, declararon que en el personal de un restaurante de McDonald’s no les quiso vender comida que darían a un indigente. Posteriormente, mediante comunicado, la empresa declaró que se había negado el servicio porque el sujeto había estado “molestando” a los comensales del restaurante, pero aseguraban que todos los clientes son bienvenidos para comer y dar de comer a quien quieran (Uf, menos mal que McDonald’s nos concede este privilegio).
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