En la demanda interpuesta en febrero por Leslie S Klinger, autor de “En la Compañía de Sherlock Holmes”, una nueva colección de cuentos cortos sobre el famoso detective, para que se declare que ciertos elementos de las historias de Sherlock Holmes forman parte del dominio público, la sucesión de Sir Arthur Conan Doyle alega que es imposible porque crearía múltiples personalidades de Sherlock Holmes.

 

La sucesión de Sir Arthur Conan Doyle alega que una versión de “dominio público” del personaje, intentando utilizar sólo los rasgos de dominio público del personaje, al lado del verdadero personaje imaginado por Sir Arthur, “crearía múltiples personalidades distintas a Sherlock Holmes”.

 

“Intentar desmantelar el complejo personaje de Holmes no sólo es imposible en la práctica”, insisten los demandados, “sino que sería ignorar la realidad de que Sir Arthur Conan Doyle creó por completo ese complejo personaje en sesenta relatos ".

 

Los herederos de Doyle consideran teorías sicológicas sobre el yo unificado para defender los derechos del personaje al afirmar que el mismo fue evolucionando, cambiando  y madurando en la medida en que las historias fueron escritas.

 

Así, de ser Holmes un personaje duro, se vuelve más emocional con el tiempo. El doctor Watson y Holmes pasan de ser compañeros de cuarto o amigos íntimos. Holmes se sobrepone a su disgusto por los perros y se fascina con ellos o se vuelve menos tolerante en cuestiones raciales.

 

La parte demandada señala que la jurisprudencia y la doctrina abordan a los “personajes desde un concepto plano” cuyas características se completan en la primera historia de la serie,  pero “ningún tribunal ha abordado esta cuestión en el contexto de un personaje literario complejo creado sobre un corpus sustancial”.

 

Los herederos de Doyle afirman que en la literatura existen personajes complejos que a lo largo del tiempo desarrollan sus personalidades, no siempre en el sentido que se espera, lo que los hace más reales. Desde su punto de vista Sherlock Holmes es uno de esos personajes que por su complejidad no puede ser descontextualizado por la vigencia de los derechos de autor, sino que debe ser considerado como una unidad indisoluble, al contar con un “complejo trasfondo en el que han ido madurando las emociones, pensamientos, relaciones y acciones que caracterizan el desarrollo humano a través del tiempo”.

 

Sherlock Holmes fue publicado por primera vez en 1887 y su historia fue contada a través de sesenta historias, publicándose la última de ellas en 1927. El plazo de protección  a los derechos de autor en Estados Unidos es la vida del autor más 70 años o 95 años después de la primera publicación, lo que suceda primero, por lo que los derechos de autor sobre todas las historias pasarían al dominio público en 2023.

 

Corresponderá al juez decidir que tan válidos son estos argumentos.

 

 

Más información en hollywoodreporter.com/blogs/thr-esq

 

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