Pelota de fútbol y red

Por primera vez, desde su fundación hace 120 años, el club italiano de fútbol Juventus anunció la creación de su primer equipo femenino para competir esta temporada en la Serie A del fútbol femenil. Las jugadoras competirán, sin embargo, como amateurs, sin derecho a salario.

Contrasta lo anterior con el hecho de que la Juventus acaba de firmar un contrato de 20 millones de euros por la transferencia de Blaise Matuidi del club francés PSG, además de otros millonarios contratos de sus jugadores masculinos.

La diferencia de salarios entre mujeres y hombres profesionales del fútbol es un tema recurrente en todas las ligas de fútbol profesional del mundo. Por esta diferencia de salarios las jugadoras de la selección femenil de fútbol de los Estados Unidos presentaron en abril de 2016 una demanda por discriminación salarial.

Italia, sin embargo, es caso aparte porque las mujeres juegan bajo las reglas de la Asociación Nacional de la Liga Amateur, NALA, que dispone que sus jugadores no pueden firmar ningún tipo de contrato.

Así, las jugadoras reciben una gratificación de sus clubes de unos 60 euros por día “por un máximo de cinco días por semana durante una temporada”, más un bono de desempeño de 77.47 euros por partido.

En Inglaterra, los salarios de las jugadoras oscilan entre 5,400 y 38,100 euros al año.

En la próxima temporada de la liga femenil italiana, doce equipos competirán en la Serie A y un total de 47 lo hará en los diferentes grupos regionales de la Serie B, de segunda división.

Así, si bien se está tratando de impulsar el fútbol femenil, la diferencia de trato entre hombres y mujeres es evidente y el tema salarial está lejos de ser priorizado. De esta forma, los varones juegan bajo contrato, con derecho a salario y prestaciones laborales, más seguros. Las mujeres, simplemente, juegan sin contrato.

“El fútbol femenil sigue siendo amateur y por esa razón no podemos pagar salarios, solo cubrir gastos”, declaró a The Local un vocero del club femenil Fiorentina, equipo ganador del campeonato del año pasado de la Serie A.

Según este vocero, acuden entre 2,000 y 2,500 espectadores a los partidos y cuentan con un presupuesto de menos de 800,000 euros, menos de lo que la mayoría de los jugadores varones gana en equipos de segunda división en las mejores ligas europeas.

Uno de los grandes problemas es la imagen del fútbol femenil en Italia. Por ejemplo, en 2015 se filtró la declaración que hizo Felice Bessoli, quien era entonces el presidente de la Liga Nacional Amateur, cuando dijo en una reunión que “no podemos siempre estar hablando de dar dinero a estas cuatro lesbianas”. Por supuesto, este sujeto ha sido reemplazado, aunque el tema sigue sin ser abordado.

El impulso al fútbol femenino ha sido dado por la asociación de futbolistas. “Si los jóvenes son más consientes, será más sencillo dirigirlos y su actitud hacia el fútbol femenino será más respetuoso”, declaró recientemente la guardameta del club AGSM Verona y seleccionada suiza, Gaelle Thalmann. “En el extranjero, las futbolistas tienen contratos reales, con salario mínimo y seguro por lesiones”.

Bajo estas condiciones no es de extrañarse que la selección femenina italiana no haya clasificado para el campeonato de Europa 2017 y que solo hayan ganado un partido, habiéndose clasificado en el lugar 17 del ranking mundial de la FIFA.

Esperemos que las jugadoras, con el apoyo de la afición, pronto logren revertir esta mala situación laboral, no solo en Italia sino en todos los países en donde el fútbol es uno de los deportes favoritos.

Más información thelocal.it

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