Pelota de fútbol y red

El pasado miércoles, cinco de las principales jugadoras de la selección femenina de fútbol de los Estados Unidos, presentaron una queja ante la Comisión de Equidad de Oportunidades en el Empleo de ese país, argumentando discriminación salarial por parte del organismo encargado del fútbol, US Soccer, respecto de los salarios de los integrantes de la selección masculina de fútbol.

La queja fue firmada por las capitanas Carli Lloyd y Becky Sauerbrunn, la delantera Alex Morgan, la mediocampista Megan Rapinoe y la portera Hope Solo y aunque solo ellas la han firmado y presentado, dicen representar a todo el equipo pues todas son empleadas de US Soccer mediante los contratos firmados con sus respectivos equipos.

La lucha por la equidad ha sido larga para el equipo femenino que argumenta que el salario, las condiciones de trabajo e incluso el pago de viáticos y arreglos de hoteles y de viaje, son inferiores a las que se ofrecen a los hombres, pese a que ellas han logrados más triunfos.

“Los números hablan por sí mismos”, manifestó Hope Solo en un comunicado emitido por las jugadoras y por su abogado, Jeffrey Kessler. “Somos las mejores del mundo, tenemos tres campeonatos mundiales, cuatro campeonatos olímpicos, y al USMNT (selección masculina) se les paga más solo por aparecer, de lo que a nosotras nos pagan por ganar campeonatos”. La mejor posición que la selección varonil ha alcanzado en los últimos 50 años ha sido cuartos de final en el Mundial de 2002.

En ese comunicado, Carli Lloyd, la jugadora más valiosa de la pasada Copa del Mundo escribió: “Hemos sido muy pacientes a lo largo de los años en la creencia de que la federación haría lo correcto y nos compensaría equitativamente”.

Paralelamente a la queja presentada esta semana, ante un tribunal federal se sigue proceso entre US Soccer y la unión de jugadoras por el contrato colectivo en lo que respecta al pago de salarios, bonos y viáticos. La Comisión de Equidad de Oportunidades en el Empleo no tiene jurisdicción para manifestarse sobre el contrato colectivo, pero esta queja pretende llamar la atención sobre la inequidad que existe en el deporte en lo general entre hombres y mujeres. Particularmente significará una presión para US Soccer, organismo que espera que, durante los Juegos Olímpicos de Río, la selección femenina obtenga un nuevo triunfo.

Las jugadoras de fútbol dicen que son empleadas asalariadas de la federación. Las mejores ganan unos US$72,000 al año, pero dicen que aún con los ingresos extra ganan mucho menos que los hombres a quienes se les entrega dinero sólo por haber sido convocados a la selección nacional.

Un jugador masculino, por ejemplo, recibe US$5,000 por partido amistoso perdido y hasta US$17,625 si ganan a un oponente importante. Una jugadora recibe US$1,350 por partido similar, pero solo si Estados Unidos gana, sin recibir bonos por partidos perdidos o empatados.

Las jugadoras exponen que ellas y los hombres tienen idénticos requisitos de trabajo, como número de partidos amistosos a jugar y participación en copas mundiales. “Pero las mujeres han superado ampliamente y sin discusión los hombres, no sólo en el campo de juego, sino económicamente para el USSF. Las mujeres han generado todo el dinero en comparación con los hombres”, dijo el abogado Kessler.

La declaración del abogado Kessler se apoya en varias situaciones, una de ellas el que el partido final del Mundial pasado en el que la selección femenina de los Estados Unidos venció a la de Japón, fue vista por 24.5 millones de televidentes, un número récord para un partido de fútbol, masculino o femenino, en idioma inglés en los Estados Unidos.

El abogado Kessler confía en que, de ganar su caso, la federación estadounidense de fútbol tendría que pagar millones de dólares a las jugadoras como compensación por ingresos no recibidos.

Más información nytimes.com

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