Si las leyes contra el lavado de dinero hubiesen existido en Estados Unidos durante la época en que se prohibió el alcohol, Al Capone hubiera sido condenado por ese delito.

Capone se presentaba como un negociante de muebles usados, pero en realidad era uno de los principales traficantes de licor durante la época de la prohibición, entre 1921 y 1933 en Estados Unidos, y que bañó de sangre la ciudad de Chicago, Illinois.

 

Las autoridades del Buró de la Prohibición, a través del famoso Elliot Ness, buscaron encarcelarlo por violaciones a la ley de prohibición, pero no pudieron construir un caso. La mejor opción: perseguirlo por evasión de impuestos, con base en una jurisprudencia que señalaba que cualquier ingreso, incluyendo los provenientes de actividades criminales, estaba sujeto a impuestos.

Como Capone no presentaba declaraciones de impuestos, no tenía propiedades, no endosaba cheques, no tenía cuentas bancarias o daba recibos, no se podían auditar sus ingresos, por lo que infiltraron su organización para  recabar información sobre las operaciones de contrabando, juego ilegal, y otras actividades ilícitas.

Descubrieron que recibía millones de dólares en ingresos no declarados y lo condenaron a once años de prisión, sacándolo de las calles.

Pero si, como dije, la Ley para el Control de Lavado de Dinero (1986) de Estados Unidos, hubiera estado vigente en esa época, habría sido condenado por evasión de impuestos y lavado de dinero, obteniendo una sentencia más alta.

Ya hace un año, lo dijimos, la clave está en seguir el dinero.

Los criminales cometen delitos por dinero, esa es la principal razón, ¿y qué hacen con el dinero? Financian otro crimen, lo ocultan para utilizarlo posteriormente o  se lo gastan.

Por eso la mejor forma de empezar una investigación es revisando las finanzas del sospechoso, sobre todo cuando alguien gasta más de lo que se supone son sus ingresos.

Y nuestro país no ha sido muy efectivo en este tema.

En 1990 en el artículo 115 bis del Código Fiscal de la Federación el lavado de dinero ya se sancionaba con penas de 3 a 9 años.

Después, en 1996 pasó al artículo 400 bis del Código Penal Federal, con penas de 5  a15 años de prisión al que por sí o por interpósita persona realice operaciones con el producto de una actividad ilícita, con el fin de ocultar o pretender ocultar, encubrir o impedir conocer el origen, localización, destino o propiedad de dichos recursos, derechos o bienes, o alentar alguna actividad ilícita.

En la investigación de los delitos financieros y el lavado de dinero participan la Dirección General de Delitos Financieros y de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita de la Procuraduría Fiscal de la Federación, la Unidad Especializada Contra el Lavado de Dinero de la PGR, la Unidad Especializada Contra la Delincuencia Organizada de la PGR, la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Fiscales y Relacionados con el Sistema Financiero, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores y la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

Además, las entidades supervisoras del sistema financiero han emitido diversas circulares que obligan a las instituciones a reportar las operaciones inusuales, sospechosas o relevantes, esto incluye bancos, aseguradoras, afores y cualquier otro intermediario financiero o cambiario.

¿El resultado? En 2008 el Reporte de Evaluación Mutua de la “Financial Action Task Force on Money Laundering In South America”, destacaba el poco grado de cumplimiento de nuestro país respecto a las recomendaciones para combatir el lavado de dinero, y concluía que  la normatividad en la materia no se aplica efectivamente “como lo demuestra el muy escaso número de condenas judiciales en este delito, en relación con el tamaño de la delincuencia organizada, el escaso número de acusaciones, el volumen de informes de inteligencia, el número de informes sobre transacciones sospechosas y la magnitud y la complejidad del sistema financiero en México”.

En 2009 el Fondo Monetario Internacional en su “Reporte de Evaluación Detallada sobre Lavado de Dinero y Combate al Financiamiento del Terrorismo”, señaló que las autoridades mexicanas solamente han obtenido 25 sentencias por lavado de dinero desde 1989, aunque la Procuraduría General de la República dice que son 47.

Además, las instituciones financieras no cumplen  a plenitud con sus obligaciones de supervisión, ya que para ellos resultan “extremadamente onerosas”.

Finalmente, para terminar de sazonar este platillo, las seis instancias que investigan estos delitos, no actúan de forma coordinada.

Pero parece que finalmente la administración calderonista va a prestar atención a este tema, a través del paquete de iniciativas anunciadas por el Presidente Calderón, que pretenden atender las deficiencias que presenta hasta ahora el combate al lavado de dinero.

Entre las medidas propuestas, está limitar las compras en efectivo en la adquisición de vehículos aéreos, marítimos y terrestres, relojes y joyería, boletos de apuestas o sorteos y transmisión de títulos accionarios a 100 mil pesos,

Asimismo, en la propuesta se incluye una mayor regulación para los notarios, administradores de concursos, juegos y sorteos, agencias inmobiliarias, compradores de metales preciosos y empresas de traslado de valores e instalación de blindajes.

Lástima que estas medidas se presentan tres años después de que fueran anunciadas por el entonces Procurador Fiscal de la Federación Luis Mancera de Arrigunaga en el Noveno Seminario de Prevención de Lavado de Dinero y de Financiamiento al Terrorismo, organizado por la Asociación de Bancos de México.

Espero que nuestros responsables del combate al lavado de dinero en México, más que en un Elliot Ness, se conviertan en un Frank J Wilson, el agente que armó el caso en contra de Capone.

Por lo pronto habrá que avisarles que el próximo mes de noviembre se llevará a cabo en el Distrito Federal, del 17 al 19 de noviembre,  la Cuarta Conferencia Anual Latinoamericana sobre Lavado de Dinero de la Asociación de Especialistas Certificados en Antilavado de Dinero, quién quita y aprenden algo.