Un tribunal de Renania del Norte-Westfalia, Alemania, encontró culpable a un profesor de música que se enfrentó a un grupo de niños inquietos y los castigó reteniéndolos en el salón de clases. Por haberlos detenido en contra de sus voluntades, el profesor fue sentenciado a asistir a un curso para aprender a lidiar con niños difíciles, y de faltar a estas clases, será multado con 1,000 euros.
En Alemania, las detenciones de alumnos son válidas siempre que se notifique primero a los padres de la situación. Así que el error del profesor fue querer aplicar disciplina en el momento del mal comportamiento de sus alumnos de sexto grado de primaria al haberles ordenado quedarse en el salón y copiar un artículo de Wikipedia sobre un tema de música. Una vez que terminaron esta tarea, los hizo entregarle el trabajo, uno por uno, y les ordenó regresar a sus lugares, sin dejarlos salir del salón. Y para cerciorarse de que no salieran, el profesor, de 50 años, se sentó en el pasillo con una guitarra sobre sus rodillas.
Eventualmente uno de los impacientes alumnos decidió llamar a la policía y acusar a su profesor de tenerlos retenidos en contra de sus voluntades, y por el cargo de “despojo de libertad” el profesor fue procesado.
Uno de los alumnos lo acusó también de haberlo golpeado en el estómago, pero durante el proceso dijo que no sabía si el profesor lo había golpeado deliberadamente y que en realidad solo “dolió por un momento”. Este cargo de agresión fue desechado.
Una vez sentenciado, el profesor, a quien este proceso despojó de autoridad frente a sus alumnos, declaró que acudirá a sus clases para recibir algunos consejos útiles para lidiar con niños indisciplinados, pero quizá la razón más poderosa sea el no tener que, además de cargar con su derrota, pagar 1,000 euros.
Aquí otra respuesta a la pregunta de por qué la humanidad parece estar descontrolada.
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