El responsable de haber incendiado la cabra navideña de la ciudad sueca de Gävle, podría ser sentenciado no solo a reparar los daños que su acto produjo a la ciudad, sino a cuatro años de prisión por el vandalismo cometido. Cabe señalar que la cabra navideña es una estructura de 13 metros de alto y 7 de largo hecha exclusivamente de paja, que, por su importancia, tiene su propia cuenta en Twitter como @Gavlebocken.
Se trata de una escultura que se ha hecho tradicional en la ciudad de Gävle en la temporada navideña y que de acuerdo con la ciudad tiene una importancia cultural, simbólica y financiera, razón por la cual quieren ser resarcidos con 100,000 coronas, equivalentes a US$12,000.
La cabra del 2015 ardió en llamas la mañana del 27 de diciembre por lo que no pudo llegar a ver el primer amanecer del 2016. Por el incidente la policía detuvo al hoy procesado, un hombre de 26 años de edad que estaba severamente afectado por la ingesta de alcohol. Inicialmente negó ser el responsable pero su fleco y cejas chamuscadas, su cara llena de hollín, el encendedor en la mano, parte de su chamarra derretida por el fuego y el fuerte olor a gasolina, fueron algunos indicios que tuvo la policía de que estaban tras el sospechoso correcto.
Y sin más alternativa, terminó reconociendo que probablemente había “tomado algunos tragos de más” lo que lo llevo a pensar en que tenía la posibilidad de pasar la zona de seguridad de la cabra de paja y quemarla, siendo uno de esos momentos de “ahora o nunca”.
Por haberse atrevido a cometer el acto de vandalismo con la mente nublada por el alcohol, este sujeto está siendo procesado y de ser encontrado culpable no solo tendrá que resarcir los daños a la ciudad de Gävle, sino que podría ser condenado a pasar hasta cuatro años en prisión.
Tristemente para la cabra, este no es el único incidente que ha sufrido. Es más, el de 2015 fue la trigésimo cuarta vez que termina envuelta en llamas, desde que la tradición inició en 1966. Una de esas veces fue incendiada por un turista estadounidense que fue convencido por su anfitrión sueco de que quemar la escultura era perfectamente legal.
Pero también ha sufrido otros actos vandálicos como una vez que fue arrollada por un Volvo o cuando fue atacada por un grupo de santa closes y muñecos de jengibre armados con arcos y flechas.
Esperemos que este año no sufra mayores ataques y que la cabra pueda llegar entera al 2017.
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