En un tribunal de Glasgow, Escocia, Reino Unido, fueron procesadas ocho personas que sin mediar provocación llamaron bestia a un joven de 27 años con dificultades de aprendizaje y lo persiguieron hasta que saltó por una ventana. Entre esta “jauría de animales”, como los llamó el juez Norman Ritchie, se encontraba David Newlands, de 24 años de edad.
Por haber golpeado a este hombre, David Newlands fue sentenciado a prestar 150 horas de trabajo comunitario, pero se negó a hacerlo por lo que el juez le dio otra oportunidad, que el agresor también decidió no aprovechar.
En un destrozado inglés, como se destroza también el español por algunos en redes sociales, David Newlands escribió en su perfil de Facebook: “La gente se pregunta qué... pasa con este país? Obtuve una sentencia del tribunal y nunca me mandaron a prisión y en su lugar me dieron servicio comunitario…dije que se lo metieran…así que regresé a la corte y qué hicieron? El juez dijo señor Newlands lo llamaré un idiota…y qué hace? Me da otra vez probatoria y no la hago simple!!!”, agregando en otro post la frase “Estoy fuera bro fácil”
Al llegar a su sala nuevamente y haber aceptado que incumplió la orden judicial, el juez Ritchie decidió conmutar la pena de servicio comunitario por una de ocho meses de prisión por agresión y alteración del orden público y sancionarlo con nueve meses de prisión por haber incumplido la sentencia. Esta segunda sentencia será cumplida inmediatamente después de que termine la primera sentencia.
Al dictar sentencia, el juez Ritchie le dijo a Newlands: “Es interesante ver un punto de vista diferente de una sentencia como ‘Estoy fuera bro fácil’. Como suelen decir, LOL”.
Para que este sujeto no pensara que la decisión judicial era una revancha, el juez agregó: “Le di dos oportunidades. No las tomó. Espero que no piense que estoy haciendo esto por enojo. Honestamente, amenizó lo que de otra forma hubiera sido un día aburrido”.
Por su parte, John McElroy, abogado de la defensa, dijo al juez: “Cuando él (Newlands) se presentó la última vez en el tribunal de Su Señoría, usted correctamente se refirió a él como un idiota. Entonces él no solo se convirtió en un idiota, sino en un idiota que bebió y escribió en Facebook”. Y es que, ante semejante auto exposición de carácter, ¿qué defensa habría cabido sino la de tratar de obtener clemencia alegando estupidez?
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