Moneda de dos euros

Hasta la Corte Constitucional de Alemania, máxima instancia en materia constitucional, llegó el caso que presentó un austriaco en contra de los propietarios de una piscina en la ciudad de Berchtesgaden, Alemania, fronteriza con Austria, por el cargo extra de 2.50 euros. Diez años se llevó este caso ante los tribunales alemanes, para que finalmente el austriaco demostrara que los alemanes le cobraron de forma equivocada.

El caso se remonta a 2006 cuando los administradores de la piscina de Berchtesgaden, en el estado federado de Baviera, ofreciera un descuento de 2.50 euros a los habitantes de los cinco municipios cercanos a la misma. El austriaco es del estado de Salzburgo, limítrofe con Baviera y muy cercano a la mencionada ciudad alemana. Sin embargo, por no ser oriundo de los municipios alemanes señalados en la publicidad, se le cobró el precio normal sin el descuento anunciado.

El austriaco argumentaba que merecía un trato igualitario y pese a haber obtenido reveses en cortes inferiores, llevó su caso ante la máxima instancia la que falló a su favor al concluir que, aunque los negocios pueden favorecer a los locales, necesitan tener buenas razones para hacerlo y en este caso esas buenas razones no existieron. Lo anterior porque la oferta buscaba atraer un mayor número de personas, por lo que no debieron haber excluido al austriaco del descuento.

Además, la Corte Constitucional estableció que el rechazo de la demanda por tribunales inferiores no podía ser comprendida “desde ninguna perspectiva”.

No queda claro qué gana el austriaco con esta decisión, si la devolución de sus 2.50 euros y el pago de costos judiciales o simplemente la satisfacción de haber demostrado que él estaba en lo correcto.

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