Un padre australiano de 45 años y su hijo de 12, fueron detenidos por la policía en Roma, Italia, después de que personal del Coliseo los sorprendió queriendo marcar las iniciales de sus nombres en un ladrillo que data del siglo IX.
El padre, quien intentaba dejar su marca en el Coliseo romano con una vara, fue imputado por vandalismo mientras que su hijo fue referido a la corte juvenil acusado de “contaminar propiedad de interés histórico”. Cuando fueron sorprendidos, el muchacho ya había marcado dos letras con una piedra, la cual fue recogida por la policía para ser examinada y constatar si tiene valor histórico y de ser así, configurar un nuevo delito.
Probablemente para este padre y su hijo solo se trataba de dejar su marca para la inmortalidad, pero la realidad es que vandalizar monumentos públicos es un grave delito en varios países, uno de ellos Italia donde son muy celosos de sus monumentos históricos por lo que anualmente imponen múltiples multas a turistas que parecen no reconocer la importancia histórica de los monumentos para la humanidad.
Quizá la guía con advertencias que el gobierno chino expidió para sus nacionales que salen fuera del país, y que contiene advertencias como no sorber muy fuerte los fideos, no marcar sus nombres en monumentos históricos como las pirámides de Egipto o no hurgarse la nariz en público, debería ser expedida por otros países para advertir a sus nacionales que dejar la marca de “yo estuve aquí” en sitios históricos no solo no es chistoso sino que puede llegar a ser un delito.
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