
Desde el pasado 31 de diciembre habitantes de las costas de Dinamarca y del sur de Suecia habían estado intrigados con la aparición de cadáveres de vacas en las playas, todos sin orejas, con el estómago cortado y con las patas traseras atadas.
El misterio se resolvió el pasado fin de semana cuando las autoridades dieron a conocer que las vacas habían sido arrojadas al mar por un barco libanés que transportaba ganado vivo de Estados Unidos hacia Europa.
Al parecer el barco atravesó el mar Báltico por una zona de mal tiempo y varias vacas murieron a bordo. La tripulación solicitó permiso a un puerto en Rusia para deshacerse de los cadáveres, pero el permiso fue denegado por lo que optaron por la salida fácil de echarlas al mar.
Las mutilaciones quedaron explicadas también por la policía: las orejas para retirar la identificación de los animales, el estómago era vaciado con la esperanza de que se hundieran y las patas fueron amarradas para que una grúa las sostuviera mientras las arrojaban al mar.
El misterio quedó descifrado para beneplácito de los habitantes de estas zonas costeras que recibieron el 2014 con los cadáveres de nueve vacas en Suecia y cinco en Dinamarca. Una noticia que no es buena para la tripulación del barco libanés que ahora será imputada porque arrojar animales muertos al mar Báltico está prohibido por el Plan de Acción del Báltico, un acuerdo firmado en 2007 en Cracovia, Polonia, y que compromete a los nueve países que están bordeados por este mar a reestablecer el ambiente marino, habiéndose fijado como meta el año 2021.
Por lo pronto este barco libanés, que no ha sido identificado, está atracado en “un puerto del Báltico”, mientras continúan las investigaciones.
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