Taro Yamamoto es un legislador japonés que ha sido fuertemente criticado en su país por haber entregado una carta al emperador Akihito, llamando su atención sobre la generación de energía nuclear y sus consecuencias.
Con su acción, el legislador Yamamoto rompió el protocolo de la familia imperial al tratar de involucrar al emperador en asuntos de política, particularmente en un asunto tan polémico como la energía nuclear.
El asunto fue de tal magnitud que incluso la cámara alta de la Dieta de Japón, Cámara de Consejeros, lo hizo comparecer para reprenderlo por su inexcusable conducta: “Siempre debe recordar que usted es un legislador y no debe hacer nada que ensucie el nombre del parlamento”.
Incluso la agencia de la Casa Imperial criticó la acción del legislador calificándola de inapropiada y refiriendo que el asunto es de sentido común.
La falta de Taro Yamamoto, un actor convertido en político, es tan grave que no solo la opinión pública sino otros legisladores consideran que debe renunciar a su cargo.
Antes de conocer las repercusiones de su acción, Yamamoto ofreció disculpas “por preocupar a Su Majestad”, pero se negó a renunciar a su cargo, algo que no es definitivo si la presión se sigue incrementando.
La prensa reporta que la última vez que alguien osó involucrar al emperador en asuntos de política, ocurrió hace más de cien años cuando un ex legislador le entregó una carta llamando su atención sobre la contaminación ocasionada por una mina de cobre. Yamamoto fue más afortunado que aquel hombre quien fue arrestado en el mismo momento de causar molestia al emperador, aunque gracias a su acción se creó un movimiento ciudadano para ocuparse del asunto de la contaminación.
Mientras las aguas regresan a su cauce por este gran escándalo, la Cámara de Consejeros del parlamento le ha prohibido asistir a los eventos en que cualquier miembro de la familia imperial se encuentre presente.
Involucrar al emperador en asuntos de política sigue siendo un aspecto que la mayoría de los japoneses opinan que debe mantenerse, posiblemente para que el emperador siga siendo una figura simbólica y no un político común y corriente.
Más información Japan Daily Press
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