Cuatro oficiales de la policía de migración, equipados con chalecos antibalas, llegaron al sitio del operativo, la alcaldía de Camden, Inglaterra, con la orden de detener una boda ficticia entre un italiano y una mujer china y evitar así una de las 2,000 bodas que por razones migratorias se celebran cada año.
Para dar cuenta de su bien planeado operativo invitaron a un periodista del Camden New Journal, quien relató el frustrado operativo porque la supuesta boda ficticia terminó siendo una boda real.
La policía de migración había sido alertada por personal del registro civil porque decían que los novios tuvieron mucha dificultad para pronunciar los apellidos uno del otro y la visa de la novia expiraba en seis semanas.
Así, mientras Massimo Ciabattini y Miao Guo intercambiaban sus votos matrimoniales, los oficiales irrumpieron en la sala deteniendo la ceremonia para proceder con un interrogatorio a los novios, e incluso a las damas de honor presentes, a fin de dilucidar si la unión era legítima o con propósitos migratorios.
Pero tan solo prestando atención a los detalles como la fina y elegante ropa de los novios, la presencia de amigos bien vestidos o las caras de sorpresa, uno de los oficiales se dio cuenta de que quizá estaban cometiendo un error. “O es la mejor boda ficticia que he visto, o es real”, declaró al periodista presente en la escena.
De los interrogatorios a los novios se supo que la inusual pareja se conoció en la tienda departamental Harrods donde él trabaja como administrador y que ella vista frecuentemente como consultora de ventas de Prada.
Es más, se supo que los novios tenían reservado un restaurante para festejar con sus amigos el matrimonio y hasta una habitación de hotel para pasar su noche de bodas, algo que los que se casan por interés migratorio no hacen.
Con evidencia de su equivocación, los oficiales de migración ofrecieron disculpas y se retiraron cerrando la puerta tras de sí, quizá maldiciendo el haber invitado a la prensa a ese operativo en particular que parecía ser una verdadera boda ficticia por tratarse de una pareja “dispareja” con fecha de expiración de visa muy cercana.
Quizá debido a esta experiencia en el futuro revisen mejor los antecedentes del caso antes de irrumpir así en las ceremonias. O quizá no, quizá nada cambie y simplemente sigan actuando como hasta ahora, eso sí, sin invitar a la prensa.
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