Michael Scott, de 28 años, decidió retirar una apelación que había presentado para reducir una sentencia de nueve meses de prisión cuando el juez le comunicó que podría considerar elevar la sentencia en vez de reducirla.
Scott es ciudadano de Irlanda del Norte que el mes pasado fue arrestado en Belfast no solo por haber robado de una tienda de abarrotes 16 paquetes de pollo, sino por agresión y conducta desordenada en un hospital.
Las cosas fueron in crescendo cuando en la tienda de abarrotes lo detuvieron por el robo del pollo a lo que él respondió arrojando objetos a un vehículo para luego azotar su cabeza contra una viga. No contento con todo esto, cuando fue trasladado al hospital para que curaran sus heridas en la cabeza, se comportó de manera desordenada y agresiva con el personal sanitario.
Imputado por agresión, daño criminal, agresión a la policía, conducta desordenada y el robo del pollo, el juez decidió condenarlo tan solo a cinco meses de prisión. Sin embargo, Michael Scott tenía una sentencia suspendida de cuatro meses por lo que unidas ambas sentencias su tiempo en prisión se alargó a nueve meses. Tras haber escuchado su sentencia Michael dijo “no es mi culpa, estoy en una película”.
Y quizá basado en que no era su culpa, sino del “productor de la película” presentó ante una Corte de Condado la apelación de sus sentencia, la cual retiró por la latente amenaza que la misma en lugar de disminuir pudiera ser incrementada por un juez menos benigno que el que lo juzgó originalmente ante la Corte de Magistrados de Belfast. Y así la cordura regresó a este hombre.
Más información Belfasttelegraph-co.uk
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