El Tribunal Superior de Londres está revisando un caso que parece un extracto de una novela policíaca y que involucra muchos millones de libras esterlinas, propiedades y una posible heredera saudí.

 

El caso inició por la demanda interpuesta por Amanda Clutterbuck e Ian Paton en contra de Sarah Al Amoudi, supuesta hija y heredera del jeque Mohammed Hussein Al Amoudi, uno de los hombres más ricos del mundo con una fortuna valuada en 12.3 mil millones de dólares.

 

En la demanda Amanda Clutterbuck e Ian Paton, corredores de bienes raíces, dicen que transfirieron la propiedad de seis inmuebles en Londres, con valor de millones de libras esterlinas, a la supuesta heredera. Explican que la transferencia de propiedad la hicieron con la promesa de que ella era una rica heredera y que su familia se encargaría de hacer el pago del valor de la propiedades, por lo que entregaron las propiedades tras el pago de una fracción del precio de las propiedades.

 

Sin embargo, cuando pasó el tiempo y el dinero debido no llegó, le pidieron a la supuesta princesa saudí que les regresara las propiedades a lo que ella se negó, razón por la cual la demandaron.

 

Como respuesta a la demanda la supuesta Sarah Al-Amoudi presentó una contrademanda en donde expone que semanalmente su familia envió maletas con 100,000 libras esterlinas en efectivo ,que ella entregaba en manos de Ian Paton a quien incluso le prestó varios cientos de miles de libras. Por tanto dice que el valor de las propiedades ya quedó pagado y que es Ian Paton quien le debe dinero y quien robó el dinero que ella le confió.

 

El quid de este asunto es determinar si efectivamente Sarah Al Amoudi es quien dice ser o solo es una persona que dominando el arte del convencimiento y manipulación supo orquestar una estafa de grandes proporciones.

 

Pero no será fácil determinar la filiación de esta mujer debido a la forma en que las familias saudíes se conducen, particularmente Mohammed Hussein Al Amoudi, quien se vio envuelto hace un par de años en una historia en que lo acusaban de haber perseguido a su hija Sarah para que fuera lapidada por haber deshonrado a la familia al haberse ido con un amante. Los tribunales británicos condenaron al editor del sitio web Ethiopian Review  quien publicó esta historia, a compensar por difamación al millonario, pero pese a que el editor no pudo probar lo contrario, no se desdijo que sus palabras y el millonario tampoco las refutó.

 

 

Más información Daily Mail

 

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