La directora de una escuela secundaria del sureste de Noruega envió una carta a los padres de familia en donde les expone con mucha preocupación que conocen que estudiantes mujeres están vendiendo sexo a los estudiantes varones durante horas de clases.
La carta fue entregada a los estudiantes para que la entregaran a su vez a sus padres o tutores, certificando las autoridades escolares que la importante misiva había sido recibida.
La directora Marit Rismyhr escribió que este hecho de la venta de sexo llegó a su conocimiento de fuentes muy confiables. “La escuela no tiene mucha información de quién lo está haciendo o hasta que punto está sucediendo”.
Pero se trata de una carta que en lugar de encender la señala de alerta en los padres, encendió su enojo y malestar pues señalan que la directora está presentando serias acusaciones a niños que están entre los 12 o 13 años y los 16, por debajo de la edad legal establecida en Noruega para consentir una relación sexual.
Añaden que si las autoridades escolares desconocen todavía el tipo de actividad sexual de que se trata, el número de alumnos involucrados y la extensión del problema, el envío de la carta no era necesario pues coloca a todos los alumnos como sospechosos.
La policía noruega ya ha indicado que tendrá una plática con la directora sobre la venta de sexo y analizar si se configura algún delito dado que se trata de menores de edad, pero además para investigar la gravedad de las acusaciones porque si la directora solo ha sobredimensionado el caso podría ser acusada de difamación por los furibundos padres de familia.
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