Dice el dicho que de todo hay en la viña del Señor y gracias a lo acertado del refrán  hemos reportado casos inusuales como demandas por el “mal diseño” de los calzones, o los que ponen evidencia de sus fechorías en youtube. Y esta es otra historia del tipo.

 

Todo empezó en Las Vegas, Nevada, cuando un estudiante universitario neoyorkino, Hubert Blackman, contrató los servicios de una prostituta por una hora y le pagó $155 dólares por un baile erótico y otros $120 dólares por un acto sexual, conviniendo que todo duraría una hora.

 

Sin embargo la mujer se dio prisa en hacer la chamba y a los treinta minutos de haber llegado ante Blackman lo dejó con las ganas de más.

 

Así que el joven estudiante, no muy brillantemente, llamó a la policía para denunciar a la mujer y obligarla a que le regresara su dinero o le diera los treinta minutos que faltaban a lo que la policía le respondió que dejara las cosas en paz porque al ser ilegal la prostitución en Las Vegas, podían llevarlo a él a la cárcel por haber contratado los servicios de la mujer. Y dio la excusa clásica del “yo no sabía”, sin saber la máxima del derecho de que la ignorancia de la ley no excusa de su cumplimiento.

 

Pero a Blackman no le hizo mella en el ánimo la posibilidad de ir a la cárcel y decidió no quedarse con la afrenta por lo que interpuso una demanda contra el sitio de citas por el cual contrató a la prostituta, en la que pide la devolución de sus $275 dólares y una compensación por $1.8 millones de dólares (sí, leíste bien) por el daño emocional que el “trágico evento” le ocasionó.

 

¿Cómo acabará esto para Blackman? Todo parece indicar que no muy bien y que se quedará con su daño emocional sin compensar y quizá tendrá que pagar una multa o pasar un tiempo en prisión. Y muy probablemente, sin ganas de regresar a Las Vegas.

 

 

Más información NY Daily News

 

www.miabogadoenlinea.net

 

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