Esta es una de esas demandas que de tan inauditas, parecen de chiste, pero que sin embargo, es un caso actual que una corte de Chicago está revisando.

 

Se trata del caso de una mujer que está demandado a un salón de belleza por no haber colocado un cristal suficientemente fuerte para sostener las caídas de los transeúntes… ¡borrachos!

 

La demanda se fundamenta en los hechos que ocurrieron una noche en que esta mujer, de regreso de haber andado de copas, se molestó con su marido, y al intentar agredirlo, resbaló y se estrelló contra el cristal del salón de belleza, sufriendo heridas considerables.

 

Los dueños del salón no solo recibieron la noticia de que su cristabal estaba roto, sino que a los pocos días se les notificó de la demanda en donde exige $50,000 dólares de compensación por daños.

 

Pero la demanda no se detiene ahí ya que también está demandando por $50 mil dólares a cada uno, a los dueños del edificio donde se ubica el salón, y a los dueños del terreno donde está el edificio donde se ubica el salón. Afortunadamente no está demandando a la ciudad porque la banqueta no ofreció suficiente resistencia cuando resbaló o a su marido por haber provocado su arranque de ira, o al cantinero que le sirvió los tragos que la emborracharon y le hicieron tener mal equilibrio.

 

A quien también está demandando es al hospital donde la atendieron tras el accidente porque argumenta que esa noche llevaba joyería y un teléfono por valor de $6,000 dólares, lo cual le fue sustraído cuando la atendieron.

 

Parecería ser que la esta mujer vive la regla de que cuando alguien tiene que pagar, que pague, no importa quien, siempre que no sea ella asumiendo la responsabilidad de sus actos.

 

Fuente Times on Line

 

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